NOTICIAS EN LA CIUDAD

 

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Un romántico que se anima al tango

 

"Cuando me dicen que el tango tardó 21 años en seducirme, porque el bichito de nuestra música ciudadana pica fuerte a los 40 y yo ya tengo 61 pirulos, siempre contesto que en realidad estoy emparentado con el tango desde que era chiquito", comenta Dany Martin, llamado por sus fans el maestro de la canción romántica, quien los sábados de julio a las 22 está presentando su nuevo disco Amarrados en el Club Lounge Buenos Aires, de la porteñísima calle Reconquista al 900.

Para certificar su vínculo con el 2x4 comenta que su padre, Horacio Quintana, en la década del '40 era cantante de tangos en las orquestas de Lucio Demare y Leopoldo Federico. Ahora vuelve a los escenarios argentinos con un disco que incluye el último tema compuesto por Enrique Cadícamo (Imposible), otros de Eladia Blázquez, Paz Martínez, Chico Novarro y Armando Manzanero, acompañado por Luis Cerávolo en batería; Pocho Porteño en percusión, y Abel Tesoriere en guitarra.

Porteño ciento por ciento, nació el 13 de febrero del año 1947 en un departamento de la calle Arenales al 1600. Debutó profesionalmente -según cuenta la gacetilla de prensa- a los 13 años en el programa Hoy Nace una Estrella por Canal 13 y un mes después cantó por primera vez en Radio El Mundo acompañado por la orquesta estable del maestro Santos Lipesker al frente de 30 profesores y el coro Fanny Day. Grabó sus primeros discos con el sello Phillips y fue el primer argentino de la llamada Nueva Ola que recorrió algunos países latinoamericanos (Chile, Perú, Ecuador, Colombia y Venezuela) con notable suceso.

HERENCIA DE TANGO

En ese departamento de Recoleta recuerda ahora que "muchos creían que mi viejo era un bacán porque vivía ahí, pero en realidad Lucio Demare se lo había prestado porque no tenía ni para alquilar, yo conocí a Floreal Ruiz, Alberto Podestá y Roberto Rufino, que eran todos amigos de mi viejo. Papá murió hace seis meses a los 87 años y cuando abandonó la carrera como cantante de tangos, se dedicó a representar a artistas y fue el gran descubridor de Rubén Juárez y tuvo que ver con mi carrera hasta 15 años atrás".

En 1964 fue contratado por Canal 11 para el programa Ritmo y Juventud y sus actuaciones se extendieron por espacio de 4 años. En aquel tiempo actuaba en el programa Sábados Circulares de Mancera y realizaba giras ininterrumpidamente por el interior de nuestro país. Tres años más tarde ganó como autor e intérprete el festival Costa a Costa que se realizaba en Piriápolis (Uruguay), con la canción: Ya No Puedo Vivir.

Pero su gran espaldarazo profesional no llegaría hasta el año 1968, en que una gira por México lo marcó definitivamente como un romántico inclaudicable, conduciendo su propio programa de TV: Noches de Gala, y protagonizando la película Cuernos Debajo de la Cama, dirigida por Ismael Rodríguez, junto a Isela Vegas y Andrés Soler. Ahí, en tierras aztecas, descubrió un amplio y rico repertorio e interpreta a partir de ese momento las canciones que marcarían a fuego su personalidad, Armando Manzanero, José Alfredo Jiménez y Agustín Lara, entre otros, serían los que, a través de sus composiciones, formarían su repertorio hasta nuestros días.

Cuando se le pregunta por qué su nuevo disco, Amarrados, el número 18 de su carrera, se llama así, comenta que "es el título de una canción de Carlos Nocetti, que habla de un amor en el cual el tipo le manifiesta que por más que ella se quiera ir, hay un hilo delgado que es el amor y los mantendrá amarrados de por vida. Además, hay dos canciones nuevas para el oído de la gente de Armando Manzanero, Aquel Señor y Cosas Como Tú, y un tema mío, Una Parte de Ti, que integran un CD en el cual tengo cifradas muchas expectativas, porque hacía cuatro años que no grababa un disco propio, porque el anterior fue uno que compartí con Jorge Navarro"
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El Día.com.ar

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Cecilia Milone

"Hoy tengo el lugar que busqué"

"El tango ocupó un lugar importante dentro de los géneros populares, pero ahora se empieza a entender que no solamente es un género valioso dentro de lo popular, sino que también es elitista, complejo y de alta calidad que puede estar a la par de géneros como el jazz". Así definió la actriz, cantante y también directora teatral Cecilia Milone a "Amores del tango", el show que pondrá en escena hoy, a las 21, y mañana, a las 20, en el Teatro Nacional Rosario (Córdoba 1331).

No es su primer espectáculo de tango, pero sí "el primero que tiene dinámica de comedia musical", explicó. También es el primero que la cuenta no sólo como protagonista sino también como directora. Para ése debut eligió contar la historia de La Morocha, una cantante que después de triunfar en el exterior consigue el reconocimiento en su país. En la obra, que tiene música de Mariano Mores, es acompañada por un cuerpo de seis bailarines y el pianista Pedro Giorlandini.

—¿Cuál fue el objetivo de este trabajo?

—Traté de mostrar de una manera simple sin ser pretenciosa, pero sí jugando un poco con el melodrama y hasta con el deseo, que le pasó al tango lo que le pasa a este personaje de la obra. El tango ocupó un lugar importante dentro de los géneros populares, pero ahora se empieza a entender que no solamente es un género valioso dentro de lo popular sino que también es elitista, complicado y de alta calidad, que puede estar a la par de géneros como el jazz y eso no les pasaba a los tangueros en los años 40.

—¿A las tangueras se las reconoce como intérpretes?

—Yo siento mucho respeto de los tangueros y me devuelven mucho respeto. Y eso ocurre con varias mujeres que se dedican al tango.

—¿Estás de acuerdo con que el lugar que le reserva el tango a la mujer suele ser bastante ingrato?

—Es ingrato hasta ahí nomás, porque es muy grato para determinados personajes. De pronto es ingrato cuando a veces es verdad que es más difícil para una mujer que para un hombre. Pero Rosario tienen a la representante del tango argentino más alta que tuvimos como Libertad Lamarque. Lo mismo pasó con Tita Merello, Virginia Luque, Adriana Varela o la Tana Rinaldi. Puede ser ingrato pero cuando la personalidad es suficientemente sólida es muy reconocida y se le da un lugar respetado.

—¿Cuál de todas ellas te representa más?

—Siempre juego a honrar a quienes me dejaron algo y la primera persona que honré fue a Libertad Lamarque. El primer disco que me produjo Universal fue "Besos brujos". Cuando presenté el espectáculo "Recuerdos surtidos", había un homenaje a ella. De hecho el dúo de amor de "Drácula" y "Besos brujos" es lo que más me piden en el saludo final, aunque no peguen ni con cola.

—¿Con cuál de los arquetipos de los personajes tangueros te identificás?

—Soy medio rara para ubicarme en un casillero estanco. Podría entrar en la mujer fuerte, pero no en la rea. Al mismo tiempo soy machista con mis hombres. No en la vida porque somos todos iguales y soy totalmente autónoma, pero en la pareja soy muy machista y malcrío mucho a mis varones. Soy un poco como los versos de "Tiempos viejos", aquellas mujeres "que peleaban cada cual defendiendo su amor". Yo sería de las mujeres fuertes, pero no pertenecería ni a la rea ni a la ingenua.

—¿Qué pasó con tu faceta de actriz de texto?

—Tengo muchas ganas de hacer texto. Sobre todo una comedia porque el tango, más allá de que siempre busco meterle humor y algún monólogo, es bravo. Necesitás un gran compromiso dramático.

—"Gasoleros" fue uno de los trabajos más impactantes tuyos en televisión. ¿Le debés a ese programa la proyección de tu imagen?

—Siempre digo que el inicio de mi profesión fue "Drácula" y el inicio de mi popularidad fue "Gasoleros". Lo marco como inicio a lo popular, a la posibilidad de meterte en la vida de la gente.

—¿Qué pasó después de ese pico de popularidad?

—Las cosas se fueron dando un poco de esta manera. Creo que fue coincidiendo que cada vez más a medida que podía ser más dueña de mi economía fui orientando esa economía hacia inversiones teatrales. Empecé con pequeños espectáculos hasta llegar a este; los unipersonales los producía yo, y también produje uno de mis discos. Por un lado a medida que fui sintiéndome sólida en la profesión fui dirigiéndome al lugar que quise estar siempre. Pero tampoco me llegaron propuestas que me volvieran loca. No es que me ofrecieron "el" protagónico en televisión, que te lo hace pensar. Sí cosas interesantes, pero no tanto como el teatro.

—Hasta llegar a encarar nuevos roles como el de directora de tu propio show...

—No era algo que tuviera planeado hacer. Pero sentí que tenía que ser la que hiciera este trabajo porque no podía transmitir a otra persona la sensación de querer homenajear a Mariano Mores. Lo mío por su trabajo es pura admiración.

Una "gasolera" satisfecha

"Siempre digo que el inicio de mi profesión fue «Drácula» y el de mi popularidad fue «Gasoleros»". Cecilia Milone, reconocida masivamente gracias a la tira que protagonizaban Mercedes Morán y Juan Leyrado, aseguró sin embargo que hoy encontró su lugar: "Creo que cada vez más me fui dirigiéndo hacia el teatro que era donde quise ir siempre y para lo cual me preparé. Esto me definió un poco más como una mujer de teatro. Ahora estoy instalada definitivamente en el lugar que siempre quise tener. Eso no quiere decir que me encantaría hacer algo en cine o televisión si me siento atraída. Pero la verdad es que profesionalmente me siento cada vez más instalada en el teatro", aseguró.

Rodolfo Bella - La Capital - Rosario

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La tucumana Sofía Cativa brindó un concierto en Rusia

“Estoy muy emocionada. Tocar en Rusia es casi surrealista. Y, por supuesto, no puedo dejar de acordarme de Tucumán”. Con estas palabras, la joven violinista tucumana Sofía Cativa, integrante de la Orquesta Mundial, se refierió al concierto que la agrupación realizó en la noche del domingo, en el St. Petersburg Mariinsky Concert Hall de Rusia. Desde esa lejana ciudad, la intérprete dialogó brevemente con LA GACETA y se mostró orgullosa de llevar la bandera argentina por la tierra de los zares. “A San Petersburgo llegamos a tres de la mañana del domingo. Estabamos muy cansados pero felices. Es una ciudad muy bella y con mucha historia. Parece un sueño estar aquí”, comentó. Y agregó: “el concierto fue maravilloso. Por supuesto, además de acordarme de mi mamá, no pude dejar de acordarme de mi maestro, Gustavo Guersman, y de todos los tucumanos que tanto me apoyaron. Tengo que decirle gracias a todos”. Egresada del Instituto Superior de Música de la UNT, ex integrante de la Orquesta Juvenil de la UNT y discípula de los maestros Gustavo Guersman y Elisabeth González, la intérprete, que en la actualidad integra la prestigiosa Orquesta Sinfónica de la Universidad de Saarbruecken, aprendió a tocar el violín a los 4 años con el método Suzuki, y en 2007 llegó por becas del Mozarteum y de la Secretaría de Cultura de la Nación a Alemania, donde desarrolla una intensa actividad. “Siento mucha emoción cuando toco en los teatros europeos. Cada uno de esos edificios tiene tanta historia. Incluso, me emociona viajar por la tierra de Bach, de Mendelssohn y, ahora, de Tachaicovsky”, dijo. Ahora, Sofía se prepara para el concierto que la orquesta brindará en la ciudad de Saarbrucken (Alemania). “Mañana (por hoy) tenemos un ensayo y no puedo dejar de estar porque estaré como gúia de los segundos violines”, declaró. La tucumana se mostró entusiasmada, porque en esta gira de la agrupación, tendrá la posibilidad de actuar bajo la batuta de grandes directores europeos como Heinrich Schiff, Mikhail Pletnev y Herbert Blomsted, entre otros. “El cansancio es grande y la exigencia, mucha. Pero la felicidad de poder actuar con estos grandes de la música no tiene comparación”, finalizó la violinista.

La Gaceta de Tucumán

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Obras de un pianista todoterreno

El pampeano rinde tributo a la ciudad que lo adoptó con obras propias, finas orquestaciones e invitados del peso de Julio Pane, Ricardo Lew, Daniel “Pipi” Piazzolla y Leopoldo Federico.

Nicolás Ledesma pertenece a una generación intermedia entre las figuras de la época dorada del tango y las camadas más jóvenes. Sus virtudes como pianista se hicieron evidentes en los últimos años por la cantidad de formaciones en las que tocó, desde tríos hasta mega-agrupaciones de ensueño como la Selección Nacional de Tango y las dos grandes orquestas estatales dedicadas al género. Además, es frecuente acompañante de cantantes y ha participado en decenas de grabaciones de otros músicos. Empujado por sus inquietudes creativas, en esta década Ledesma también se animó a lanzar sus propios discos: Sueño de tango (compuesto por solos de piano, en 2001), De tango somos (con un cuarteto, en 2004) y el reciente Meridiano Buenos Aires, ya con una pequeña orquesta reforzada por un cuarteto de cuerdas. En esta última producción vuelve a vestir temas propios y ajenos con elaborados arreglos personales que revelan su visión romántica del género. Al núcleo de su mini-orquesta típica, integrada por músicos de gran jerarquía, se sumaron para la grabación invitados como Julio Pane, Fernando Suárez Paz, Horacio Cabarcos, Ricardo Lew, Daniel “Pipi” Piazzolla y Leopoldo Federico, más las voces de Susana Rinaldi, Miguel Cantilo (con quienes Nicolás compuso los temas que cantan), Guillermo Fernández (intérprete del autobiográfico Vos, Buenos Aires) y María Viviana, esposa de Ledesma. Casi todos estarán hoy a las 22 en El Tasso (Defensa 1575) para presentar formalmente el CD.

–En sus discos hay cada vez más temas nuevos y propios, lo cual en el tango parece toda una audacia...

–Sí, y las obras tienen muy buena recepción tanto entre el público como entre los colegas, que es lo que más tranquilo me deja. Porque la verdad es que no me propongo renovar ni inventar nada. Sólo con el tema “Ruta 7” me animé a hacer algo que nunca había hecho: un ostinato rítmico. La verdad es que desde la composición sí me gustaría lograr un parentesco entre la música de Piazzolla y el tango clásico, dos puntas que quedaron medio desunidas.

–¿Qué criterio siguió para elegir el resto del repertorio?

–La idea fue celebrar mi 20º aniversario con el tango en Buenos Aires invitando a la mayoría de los músicos con los que toqué. Algo así como un agradecimiento a la gente de esta ciudad, que fue muy generosa conmigo desde que llegué de General Pico. Por eso abro con “Mi Buenos Aires querido”, y particularmente con una cadencia medio chopiniana que después deriva en el sonido más típico de Buenos Aires, porque parte de mi formación fue con la música clásica. Todos mis discos tienen mensajes, más allá de la música en sí misma. Ya en “Milonguero de siempre” aparece el sonido de una orquesta típica, pero con una introducción muy volada.

–Hay varios temas con una especie de preámbulo.

–Sí, a mí me gusta pedir permiso. Esas introducciones son como las palabras de alguien que pide permiso en un lugar donde hay un montón de tipos que se la saben lunga.

–¿Por qué tantas cuerdas?

–Porque la cuerda es el cielo, el vuelo, el lirismo. Ojalá se pudiese tocar tango con cuatro bandoneones y doce violines. El bandoneón, además del sonido típico del tango, es otra cosa: la tierra. El piano y el contrabajo son la estructura, la forma, la rítmica.

–¿Cómo se contactó con Miguel Cantilo para el armado de “El Marquetín”?

–Yo quería hacer una sátira contra el marketing y lo convoqué a él porque me pareció el tipo ideal para escribirla. Salió una milonga candombe con una letra especial, pero sin fusionar estilos musicales. Yo no creo en la fusión directa de músicas, sino en la fusión de ideas. Para relacionarse con el rock no es necesario tocar “La Cumparsita” en ritmo de rock.

–¿En qué punto un arreglo puede empezar a desnaturalizar un tema?

–Pienso que el motivo fundamental es la melodía. Si vas a la despensa a buscar leche, el sachet de leche es el motivo. No importa tanto por dónde vas, pero si en el camino te demorás charlando con el vecino, pasan los minutos y la leche no aparece, ese arreglo no sirve. El arreglador es sólo un intermediario. Hay que pensar que cada nota tiene emociones y experiencias, por algo son esas notas y no otras. Pero ese respeto no debería paralizarte sino motivarte para acercar el mensaje al público.

–¿El tango es una música para minorías?

–El tango representa una parte minoritaria de toda la música que se consume porque es una música que exige reflexión y hoy casi no hay tiempo para reflexionar. La gente está corriendo para poder comprar electrodomésticos, entonces el fin de semana están todos reventados como para salir o ilusionarse con algo diferente. Además, muchos sponsors apuestan al arte como divertimento. Entonces, se hace una bola cada vez más grande. A todos los que dicen que el tango es triste o que se quedó en el tiempo, yo siempre les digo: “Bueno, dame tres millones de pesos y vas a ver cómo del tango salen un montón de cosas nuevas que gustan...”.

Carlos Bevilacqua - Página 12

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Un viaje al corazón porteño

Eternamente Tango. Libro y Direc. general: Héctor Berra. Direc. coreográfica: Carlos Veiga. Direc. de arte: Daniel Brandimarte. Direc. técnica, diseño de iluminación y escenografía: Juan Carlos Baglietto. Arreglos y Direc. musical: Lito Vitale. Direc. orquestal: Franco Polimeni. Diseño de vestuario: Magda Banach, Marcela Vilariño. Realización audiovisual: Gustavo Luque. Interpretes: Noelia Moncada, Leandro Falótico, Jorge Costa, Melina Brufman, Claudio González, cuerpo de baile y músicos en vivo. En Tango Palace, Av. Santa Fe 4363.

Resulta casi imposible disociar el espectáculo que acaba de debutar en el Pabellón Frers de La Rural, del marco en que se ofrece, dentro de una propuesta más abarcativa bautizada como "Tango Palace".
"Eternamente Tango" es el broche de oro de un paseo que se inicia en una galería comercial temática cuyos locales reproducen en sus fachadas los distintos estilos arquitectónicos que fueron moldeando la identidad edilicia de Buenos Aires. Una segunda escala, también evocativa, es la sala de exposiciones, con una interesante muestra fotográfica que da cuenta del crecimiento de la urbe y de varias figuras emblemáticas de la cultura y la política.
"Buenos Aires Experience" es, en cambio, una propuesta más dinámica: se trata de un "tour" virtual por la ciudad que hoy conocemos mediante imágenes proyectadas en una pantalla envolvente. Un atractivo diferenciador, que excede los límites del tango y que nos lleva a recorrer museos, parques, cúpulas, avenidas, La Bombonera y el río, acompañados -eso sí- por las inconfundibles voces del "Polaco" Goyeneche, Julio Sosa y Alberto Castillo.
Recién entonces se accede al ambiente principal de "Tango Palace", donde se ha montado un escenario de generosas dimensiones, que nada tiene que envidiarle a los mejores teatros de la calle Corrientes. Mientras se disfruta de una cena llega el momento del show.

UN DESAFIO
El mayor desafío que enfrenta el director de un espectáculo en casas de este tipo es ofrecer un pasatiempo verdaderamente original sin dejar de lado los temas clásicos y a personajes como el compadrito y el bailarín de salón, de gran predicamento entre el publico que se acerca al género.
Héctor Berra, junto a un numeroso equipo de colaboradores, ha logrado dar respuesta a ambas demandas. "Eternamente Tango" es una propuesta audaz, innovadora y sugestiva, que sin embargo no deja de ser auténticamente nuestra. Rompe con las estructuras pero no las desecha sino que construye con ellas un lenguaje diferente, una nueva forma de mostrar el tango desde una estética afín a la de los grandes musicales.
El factor humano y la tecnología colaboran por parte iguales para alcanzar el cometido. El elenco de veinte bailarines, músicos, un actor y dos cantantes es de una gran solidez. Se observa en todos ellos un minucioso trabajo en la faz actoral, más allá del lucimiento específico en cada caso. Sobresalen en particular Melina Brufman y Claudio González, identificados con una danza enérgica y de gran destreza, que aquí también se atreven al juego de roles ofreciendo una deliciosa versión de "El Firulete". El actor Jorge Costa, en la Academia de Tango, y Noelia Moncada, de buena voz y una de las pocas cantantes que se arriesga a bailar con tan buenos resultados, son otras dos presencias destacadas.
El modo en que están ensamblados los temas no ofrece lugar para los habituales solos de danza por lo que los destaques se van dando dentro de las escenas de conjunto. Del mismo modo, Moncada y Leandro Falótico unen sus voces en varios segmentos, en un cruce que beneficia notoriamente la performance del cantor.

LOS CLIMAS
La iluminación robótica diseñada por Juan Carlos Baglietto es una pieza fundamental dentro de la puesta ya que va delineando los climas necesarios para cada ocasión. Junto con la maquinaria, de aceitado funcionamiento, aporta a la dinámica de la obra. Lo mismo sucede con las proyecciones que se ven sobre el escenario y en uno de los laterales (varias de ellas relacionadas con Carlos Gardel), con las que los artistas interactúan de un modo preciso y natural. Un vestuario rupturista, acorde con el cariz de la propuesta, completa el cuadro general.
Lo dicho: el tango de siempre en un envoltorio de lujo. Para volver a sentir el orgullo de ser porteño.

 

Daniel Sousa - La Prensa

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Complicidades y encuentros tangueros

Los dúos Suárez Paz-Requena y Angeleri-Mainetti celebran su buen momento con las presentaciones de sus CD

Primera aclaración: lo que se puede ver en las fotos que acompañan a estas líneas no es un cuarteto de tango sino dos dúos. Segunda: el bandoneón no es de ninguno de ellos, sino de Leopoldo Federico. Como este encuentro fue en la Asociación Argentina de Intérpretes (AADI), que preside Federico, no fue difícil pasar por su oficina y "tomar prestado" un fuelle por unos minutos, para facilitarle la tarea al fotógrafo. Gracias, Leopoldo, por el aporte a esta ficción que, en el fondo, tiene mucho de realidad.

¿Por qué? Porque son dúos de dos generaciones diferentes que valía la pena juntar para una charla, el del violinista Fernando Suárez Paz y el pianista Osvaldo Requena, que acaba de publicar el CD Encuentro tanguero , y el que conforman el guitarrista César Angeleri y el bandoneonista Pablo Mainetti, que tiene editado su flamante álbum Complicidad .

Estos últimos, los más jóvenes, se conocieron acompañando a diferentes músicos y actualmente están realizado un ciclo de recitales, los viernes, a las 22, en el local Notorious, Callao 966. "Fue hace diez años, acompañando a solistas o con alguna orquesta. Se daba la situación de estar en camarines y empezar a pasar algunos tangos. Creo que nació ahí el dúo. Pero sólo ahora le dimos forma", cuenta el guitarrista. Y también vale decir que no importa la época. Otros dúos, como el de los veteranos Aníbal Arias y Osvaldo "Marinero" Montes, empezaron de la misma manera.

Pasado mañana, a las 22, en el Torquato Tasso, Defensa 1575, Requena y Suárez Paz -otros veteranos de larga trayectoria dentro del tango- presentarán su CD, que es un poco el resumen de un trabajo como dúo que comenzaron a hacer hace casi un lustro, pero también una síntesis de tantos años de amistad y de músicas compartidas en escenarios y estudios de grabación. Es difícil llevar la cuenta de la cantidad de grabaciones realizadas por Suárez Paz, como intérprete, y Requena, como arreglador, director artístico y pianista, especialmente en sus años en el sello Microfón.

Orquestas y cafés

"Tenemos algunos baches grandes porque cada uno tiene sus cosas -dice Requena-. De repente pasan tres meses y no nos vemos. Este último tiempo estuve muy abocado a hacer arreglos para la Orquesta Sinfónica de Granada y anteriormente para un ensamble de Zubin Mehta." Suárez Paz lo sigue: "Yo grabo bastante. No solamente tango. Cada vez que se necesita de distintos países que se grabe una [sección de] cuerda acá, la armo y grabamos en dos patadas. Además, estoy invitado continuamente a tocar en Europa. Ahora es por un cuarteto italiano. Si soy conocido es porque con Piazzolla anduve por todos lados. Si no, sería un músico más".

La primera vez que tocaron juntos fue cuando Requena estaba de pianista en la orquesta de Alberto Manzione y Suárez Paz llegó para hacer un reemplazo. "Era otra generación. Había otro sistema de vida y enseñanza -aclara el pianista-. Hoy no existe porque, lamentablemente, no existen las orquestas ni el café. No se pueden pasar la posta ni los «yeites»".

-Pero se la rebuscan. De otro modo, hoy no tendríamos este disco de Mainetti y Angeleri, entre tantos otros.

Requena: -Seguro. Pero es porque ellos son estudiosos.

Suárez Paz: -Antes había muchas oportunidades y propuestas. Fijate que debuté a los 14 y no agarraba una, pero ya a los 18 me llamaban como agregado de la orquesta de Troilo. Así me fui haciendo.

Mainetti: -Es cierto que hay menos oportunidades de circular. Evidentemente, cuando nosotros empezamos a tocar, muchos ya habían dejado. No sé si es causalidad o casualidad el hecho de que estemos sentados a esta mesa. Pero parte de mi historia con el tango fue por ellos. Conocí a Fernando en el espectáculo Tango x 2 . Al segundo día me mandó estudiar estilos [tangueros] con alguien que sabía mucho de eso. Años después toqué para una orquesta donde estaba Requena, que se armó para el Festival de Granada.

Añoranzas porteñas

Como veteranos tangueros, Requena y Suárez Paz tienen miles de anécdotas que se van colando en la charla. Todo parece llevar al tiempo pasado que fue mejor, al menos para el tango. "Yo lamento mucho ese bache", insiste el pianista. "Hubiera preferido una continuidad. Se cayó el que tuvo que pasar la posta."

Mainetti y Angeleri escuchan en silencio y asienten, aunque el hecho de que además de esta propuesta en dúo cada uno tenga tres o cuatro proyectos por su lado da cuenta de que el circuito tanguero existe y de que el conocimiento, dado el nivel de algunos músicos (al menos academia mediante), también.

Angeleri : -Sí, pero se aprende tocando. Uno puede estudiar una técnica clásica, justamente, para tener una técnica. Pero esto se mama. Yo lo hice tocando con el "Marinero" Montes, Walter Ríos, Daniel Binelli, Julio Pane o Pablito Mainetti. La única manera de entender esto es tocar con diferentes músicos de tango.

Requena : -Una vez me vinieron a buscar porque Manzi [Osvaldo Manzione, pianista] se había descompuesto. Me pidieron que fuera a tocar con Rovira. Me llevaron, me pusieron la parte [la particella ] adelante y toqué con Rovira, que tenía cosas que eran dificilísimas. En realidad, la leí. Porque después está todo el "yeite".

-¿Qué es lo particular de cada uno de sus dúos?

Suárez Paz: -Yo me siento libre y, a la vez acompañado, no por un pianista sino por una orquesta.

Mainetti: -Particularmente para este disco la idea fue tocar tangos tradicionales y conocidos. No hacer música original, porque el objetivo era componer una obra con todas estas músicas. Una gran suite de varios movimientos con hermosísimas piezas. Pensamos que cada una debía estar dotada de un color particular y que cada uno de estos componentes pasara a formar parte de un todo.

Mauro Apicella -La Nación

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Títulos procaces los hubo… y muchos

El lunfardo es inseparable del género tanguero, lo caracteriza. Este argot popular sufrió vedas a partir de los años ‘40. Pero tiempo antes, el origen prostibulario del tango dio lugar a títulos y letras subidas de tono, hasta que el primer golpe militar le puso freno.

El tango es un estilo musical, danza y poesía rioplatenses, de naturaleza netamente urbana. Las letras lunfardas están emparentadas, por lo general, con la relación hombre-mujer, diseñada a partir del abrazo de la pareja en el baile, sensual y complejo. Nacieron en el ambiente suburbano, arrabalero, influenciado ese vocabulario (Un guiño travieso que el habla le hace al idioma…, según Gobello) por la inmigración europea. Sufrió distintos períodos de veda, luego superadas.
Pero los primeros tangos, surgidos a fines del siglo XIX y en los inicios del siguiente, contenían títulos y letras de otro tenor populachero; procaz, atrevido y también picaresco, acorde -según estudiosos del tema- al ámbito tenebroso de los peringundines del bajo fondo donde hizo pie el 2x4.
Ese lenguaje precursor del lunfardo, se terminó con la censura impuesta por el gobierno de facto surgido del golpe militar de 1930, al considerarlo atentatorio contra la cultura y las buenas costumbres. Muchos tangos desaparecieron y otros sobrevivieron al modificar sus estructuras, cambiando términos considerados ofensivos para aggiornarse a las nuevas y rígidas disposiciones del poder de turno.

LOS MÁS SUAVES. Estos son algunos títulos de aquella etapa primigenia del tango, seleccionados entre los más mesurados, que escondían una intención subliminal en su contenido. Afeitate el 7 que el 8 es fiesta (de Antonio Lagomarsino); en la carátula de la partitura para piano podía verse un almanaque, en el que caía la hoja del día 7 y se dejaba ver la del 8.
Más nombres: ¡Al palo! (Eduardo Bolter Bulterini); Bartolo tenía una flauta (milonga); Dame la lata, hacía referencia a las fichas de latón con el número de turno que daban a los clientes en espera, en los antiguos kekos (burdeles situados al lado de los cuarteles); Date vuelta (de Emilio Sassenus); ¿De quién es eso? (Ernesto Ponzio); El fierrazo y Sacale el jugo (Carlos Hernani Macchi); El choclo (Ángel Villoldo); El matambre (J. B. Massa); El movimiento continuo (Oscar Barabino); El tercero (A. L. Fistolera Mallié); La cara de la luna (Manuel Campoamor); Metele bomba al primus (J. Arturo Severino), calentador a kerosene que requería ser bombeado; Papas calientes (Eduardo Arolas); Pan dulce (Oscar J. Rossi); Se te paró el motor (Rómulo Pane); Sacudime la persiana (Vicente Loduca), una manera de pedir a la doméstica que limpiara las ventanas; Tomame el pulso (Pedro Festa); Viejo, encendé el calentador (J. L. Bandami), entre muchos más.
Recién a fines del siglo XX los historiadores pudieron recuperar algunos de estos tangos liminares, aunque sólo los títulos. Cabe agregar como acotación, que en el Museo de la Partitura Histórica, de Rosario, se guarda el primer tango registrado como tal: La canguela, de 1889.

Sobrevivió a diversas censuras

El lunfardo no es sólo un argot integrado por cientos de palabras propias (se han editado ya varios diccionarios) sino que, esencialmente, es una pose lingüística, una forma de hablar algo exagerada (en la que se incluye comerse las eses) por la que suelen ser reconocidos en el mundo los rioplatenses, sobre todo los porteños. Es reo porque el tango es reo, y con un estilo musical construido sobre el habla popular.
Pero no todos lo han interpretado como una parte insoslayable de la cultura ciudadana. Fue perseguido en la Argentina, primero durante el gobierno de facto instalado en 1943, presionado por la Iglesia a través del vicario castrense Monseñor Franchesqui.
Se sancionó una circular censurando los tangos que contuvieran letras en lunfardo. Autores e intérpretes se vieron forzados a cambiar términos originales, so pena de ser sancionados. Por esa razón, muchos fueron reescritos. Recién en 1947, ya con gobierno constitucional, se levantó definitivamente la veda. Pero en grabaciones correspondientes a ese período de la década de oro del tango, registradas por grandes orquestas y cantores, han quedado modificadas en el disco para siempre.

NUEVO GOLPE. Durante otro posterior gobierno de facto, el de Onganía (1966/70), el lunfardo desapareció virtualmente del tango y la música popular. Sin embargo, Alejandro Dolina incluyó el término bulín en su tema Fantasma de Belgrano (1969) y Horacio Ferrer escribía ese mismo año su famosa Balada para un loco, con una exclamación esencialmente lunfarda: Ya sé que estoy piantao, piantao, piantao…
Desde entonces y a pesar de algunos intentos durante la dictadura militar instalada en 1976 por adecentar la cultura popular, el lunfardo registró un notable resurgimiento.
Es así que en esta primera década del siglo XXI, goza de una gran vitalidad, siendo adoptado y reformulado por las nuevas generaciones. En gran parte, por esa razón, el tango se ha insertado en los ritmos modernos (rock, hip hop, ska, etc.) a través de las letras y el habla lunfarda.

EXPANSIÓN. Mientras el argot lunfa se afianza y convive con esos nuevos ritmos, otro tipo de poesía tanguera alcanzó niveles superlativos y, por lo tanto, no puede soslayarse en este comentario. Introdujo el uso de metáforas y reflexiones filosóficas, pero al mismo tiempo muy popular como para ser comprendida en los estratos más humildes de la población.
El tango emergió así de aquel resentimiento erótico que caracterizó su origen al inicio del siglo pasado, para transformarse en una expresión superadora, masiva y popular, priorizando otros valores más acordes al sentido de la vida.

Cara sucia

Cara sucia, cara sucia, cara sucia,
te has venido con la cara sin lavar,
esa cara tan bonita y picarona
que refleja una pasión angelical.
Si tu cara fuera espejo de tu alma
siempre sucia la debías de llevar
y mis labios tuvieron que ser la fuente
donde tu cara se tendría que lavar.

Andá a lavarte la cara
en la fuente del amor
y que el brillo de tus ojos
igualen siempre a tus labios rojos.
Andá a lavarte la cara
que deslumbra como el sol.
Y hasta el mismo San Antonio pecaría,
cara sucia, cara sucia
confesándote su amor.

Por tu audacia y la figura de pillete,
por tu modo coquetón de caminar,
por tu raza de traviesa pizpireta,
por tu modo malicioso de mirar,
por tu rubia ensortijada cabellera,
por tu modo encantador de conversar,
es motivo para que todos los mozos
“cara sucia”, te critiquen al pasar.

Aclaración. Este tango, en origen con otro título, pertenece al Negro Casimiro, violinista de raza negra, un músico olvidado, que murió en la miseria.

Al convertirlo en Cara Sucia, en virtud de la prohibición impuesta luego del golpe de estado de 1930, Francisco Canaro se ocupó de cambiarle la letra y lo inscribió en S.A.D.A.I.C. como de su autoría. Lo grabó con su orquesta y también existe una versión instrumental de Carlos Di Sarli, entre otras.

Hugo Gregorutti - El Diario - Paraná

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“Para tocarlo bien, al tango hay que sentirlo en serio”

Tienen 84 y 75 años, respectivamente. Admiten que en su larga trayectoria acompañaron “a Dios y a María Santísima”, pero desde hace años constituyen un dúo notable, que acaba de publicar el CD Bien tanguero. Se conocen todas las mañas, que en esta entrevista despliegan a través de historias y anécdotas.

Al disco que acaban de editar le pusieron Bien tanguero, y tienen con qué. El guitarrista Aníbal Arias y el bandoneonista Osvaldo “Marinero” Montes (el origen de su apodo se revelará a lo largo de la entrevista) forman un dúo que se conoce desde hace años. Lo que hacen suena sencillo y exquisito, como suelen sonar las grandes obras. Escucharlos en vivo es una experiencia distinta cada vez, siempre disfrutable. Un lujo que hoy por hoy es posible en Buenos Aires: hoy a las 21 los músicos mostrarán su arte en la Casa del Tango (Guardia Vieja 4049), en una función a beneficio de la Fundación Casa del Tango. Sólo la versión de “Flor de lino” podría hacer meritorio el evento, pero en el repertorio del dúo hay lugar para Arolas, Piazzolla, Manzi, Julián Plaza y algún que otro tema de Montes.

Arias y Montes se ríen cuando se enteran de que las gacetillas de prensa describen a uno de ellos como “mito viviente”: preguntan si hay que poner cara de estatua. Con 84 y 75 años, respectivamente, los músicos se mueven lejos del mármol. La cantidad de actividades que cumplen –como intérpretes, como integrantes de la Orquesta del Tango de Buenos Aires, como docentes– podría cansar al más entrenado. “Estamos acostumbrados, porque toda la vida trabajamos de este modo”, explica Arias, con naturalidad.

Bien tanguero es, en cierta forma, una continuación de Juntos por el tango, un disco que el dúo grabó hace diez años y que ya es un pequeño clásico del género. “¡Nuestros discos son tan buenos que los hacemos durar muchos años!”, dice Montes entre risas. Arias retruca: “Ahora nos embalamos, y ya viene otro en unos meses. Nos dicen que nos apuremos, que le metamos pata. A lo mejor tienen miedo de que nos vayamos a algún lado... (risas) ¡Pobres de ellos...!”

El guitarrista y el bandoneonista conforman un verdadero dúo: cuando tocan se les nota que se conocen desde hace rato, que se adivinan las mañas. Y que aprendieron a entenderse. Cuenta Montes: “A veces estoy media hora tocando con los ojos cerrados, no tengo idea de lo que pasa a mi alrededor, pero sé que Aníbal está ahí conmigo. No necesitamos mirarnos”. “¡En realidad, a mí me gustaría que me mire, pero él nunca me dio el gusto!”, interrumpe Arias, sin perder la sonrisa. “El está acostumbrado a cerrar los ojos, ¡no sé si es por inspiración, o porque le da sueño! (risas). A veces tengo necesidad de hacerle una seña para marcar una parada, o porque nos equivocamos, porque somos seres humanos. Podemos agarrar por la banquina, dar vuelta carnero...”

–¿Y qué pasa cuando se van a la banquina?

Aníbal Arias: –No, estaba bromeando, eso nunca ha pasado. Somos muy profesionales, hace demasiados años que estamos en esto. En tango y en folklore, acompañamos a Dios y a María Santísima. ¡No los acompañamos a Gardel y Corsini porque no llegamos a tiempo!

–¿Qué es lo mejor de trabajar en este dúo?

Osvaldo Montes: –La seguridad que me da mi compañero. Me equivoque o no, yo sé que el guitarrista va a estar. Si por ahí me equivoco de variación, y tengo que enganchar notas largas, yo sé que vamos a terminar bien igual, que él no me va a fallar.

A. A.: –Ojo, ese tipo de cosas las sabemos nosotros, pero la gente no se aviva. Cada vez que pasa eso, yo le digo por lo bajo: “¡Mañana, ensayo a las 6 de la mañana!”.

–¿Cuánto tiempo le dedican al ensayo?

O. M.: –¿La verdad? Ensayamos en la grabación. Yo le digo a Aníbal: “Hacé una variación, un solito acá, entrá en la primera...” Y así va saliendo. Así fueron nuestros discos. Por eso (Gustavo) Margulies decía: “Escuchen bien, porque ellos siempre tocan una cosa distinta, pero siempre saben a dónde van”. Yo no sé explicar cómo lo hago. Solamente sé que los dedos me obedecen. Y que si cierro los ojos, puedo dejarme llevar por lo que siento.

–¿Y en el vivo, cómo funciona esa técnica?

A. A.: –Depende del tipo de público. De entrada, nomás, yo me doy cuenta si es un público que va a hacer silencio, si fueron a escuchar música o a charlar entre ellos. Si fueron a charlar, cumplimos el horario –porque es nuestro trabajo, cobramos por hacerlo–, pero no tocamos igual. El tango es algo que hay que sentir en serio para tocarlo bien. Cualquiera puede hacer las notas, pero hacer un buen tango, es otra cosa. Eso sí: si la gente habla cuando toco a mí me agarra una bronca... Osvaldo se enoja, pero yo me enojo más. Porque a veces nos llaman para las famosas cenas show, que son un resabio de la época de los romanos, donde pasaba de todo. Más de una vez he agarrado mi guitarra y me he mandado a mudar...

–¿De verdad?

O. M.: –¡Sí, me ha hecho pasar cada vergüenza...! (risas). Una vez, en una cena muy paqueta, una señora se acercó a felicitarnos cuando terminamos: “¡Qué hermoso!”. “¿Y usted cómo sabe, señora, si se la pasó hablando mientras yo tocaba?”, le dijo Aníbal. “Señor, yo soy la esposa del embajador, vine a esta cena beneficio a colaborar...” “¡Ah, entonces es más maleducada!”. El no tiene problemas para decir las cosas. Otra vez nos invitaron a la fiesta de cumpleaños de un gran capo del Ejército. Ni bien subimos sirvieron la comida, así que Aníbal agarró la guitarra y me dijo: “Nos vamos, la figura es la comida”. Le explicó al del cumpleaños que nos íbamos porque nadie escuchaba. El tipo subió al escenario y agarró el micrófono: “¡Compañía a mi mando, atención!”. Todos se pararon. “Va a tocar el guitarrista que a mí me gusta. El que no le gusta, se puede ir al patio”. Todos se quedaron duros y largaron tenedores y cuchillos. ¡Y Aníbal empezó a hacer un tema atrás del otro, a propósito!

–Esos son los públicos difíciles. ¿Cuáles son los mejores?

Los dos: –¡Los de nuestras últimas presentaciones!

O. M.: –Era un público increíble. No nos dejaban bajar.

La entrevista transcurre en la Academia Nacional del Tango, donde ambos músicos dan clases. Arias también es profesor titular de la Escuela de Música Popular de Avellaneda, desde 1985 hasta ahora. Montes dicta Iniciación Musical en Sadaic, desde hace 25 años. Ambos coinciden en que más vale no pensar en el dinero a la hora de seguir su labor docente: “Entre el remis y los gastos, salgo derecho. Si voy por lo que me pagan, no voy”, detalla Arias.

–¿Y entonces, por qué siguen dando clases?

O. M.: –Yo me siento muy cómodo al lado de los jóvenes, y además es una satisfacción darles una mano a los que están empezando, porque a mí me ayudaron mucho cuando llegué a Buenos Aires, con 20 años. Estaba haciendo el servicio militar, me había tocado en la Armada. De ahí vino el apodo de Marinero...

–¿Cómo es eso?

O. M.: –Tenía que volver al buque, y me quedaba poco tiempo para cumplir con los trabajitos de músico. Además, no tenía otra ropa. Así que iba a tocar a todos lados con mi trajecito de marinero, de ahí me quedó el nombre. Un día estaba en Radio El Mundo y vino un señor a decirme: “¡¿Dónde se cree que está, en un corso?!” “¿Y usted quién es?” “Capitán de navío Fulano. Llego a encontrarte otra vez tocando el bandoneón con esa ropa y te mando a Martín García”. Le lloré tanto, que al final nos hicimos amigos. Le di tanta pena que terminó prestándome un traje para cambiarme.

–¿Cuál es el secreto para mantenerse en forma?

O. M.: –Trabajar, ser responsable. Soy muy meticuloso con los ensayos, no me gusta dar ventaja.

A. A.: –Hacer vida natural, dormir mínimo siete horas, alimentarse bien, es fundamental. Y evitar el alcohol, y cualquier otra sustancia tóxica.

–Suena raro ese consejo en boca de un tanguero. ¿Cómo hizo para llevar esa conducta sana en un ambiente como el del tango?

O. M.: –¡El es sano comiendo! (risas)

A. A.: –Entonces él es más sano que yo, porque come el doble. Y si no, mida los diámetros (risas). Hablando en serio, yo trabajé mucho en cabarets, pero supe mantenerme alejado de lo que podía hacerme mal. Estábamos todo el día laburando: veníamos de actuar en teatros, confiterías o audiciones de radio, de ahí nos íbamos al cabaret y terminábamos a las 4 de la mañana, todos los días. Si me subía al tren de la mala vida, no me daba el cuerpo.

–¿Hasta cuándo piensan mantener este dúo?

A. A.: –Nosotros ya no nos separamos. Nos separaremos cuando alguno de los dos se enferme, pero para eso falta. Hacemos una buena pareja

Karina Micheletto - Página 12 - Buenos Aires

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Tango con saxo, una marca que deja huella

El músico criado en Viedma grabó su cuarto disco. Aquí habla del rumbo que ha tomado su música.

El grupo actual del saxo tenor Pablo Porcelli -el violinista Julio Peressini, Santiago Cichero en guitarra, el bandoneonista Leandro Ragusa, Maxi Rozenblum en bajo y contrabajo, y la batería de Claudio Eidler- recorre tangos clásicos como "Los mareados", "La última curda" y "Nostalgias", y composiciones propias con aire arrabalero.

Nacido en Bahía Blanca y criado en Viedma, donde comenzó a tocar saxo, Pablo cursó la carrera de Dirección Orquestal en la Universidad Nacional de La Plata, al tiempo que estudió con el saxofonista Pablo Ledesma. En Buenos Aires se perfeccionó con Bernardo Baraj y Víctor Scorupsky, en dirección coral con Liliana Cangiano y en armonía y contrapunto con Sergio Balderrábano.

Es autor del libro "El Mundo del saxo" y fue columnista en el programa Music Expert de Canal 7 y Music Country, dictando clínicas de su instrumento. Se desempeñó también como director de coro. Compuso música para las obras teatrales "Romeo y Julieta" con Emilia Mazer y Fabián Vena; "Verona"; "Historias", de Silvia Vladimivsky y Salo Pasik; "Van Gogh" de Pacho O'Donnell en el Regina o "Frida y yo" con Gloria Carrá, entre otros. Incursionó también en el cine, donde realizó la música del documental "Otro destino".

Ahora, acaba de tocar en El Vesuvio en Buenos Aires, en Bahía Blanca y en El Empujón del Diablo para viajar luego a Bolivia, Venezuela y Colombia. Al regresar tiene un fecha en el Festival de Saxo de Buenos Aires y en la segunda quincena de ese mismo mes dará un recital en Viedma.

-Salvo "Reunión cumbre", del dúo Astor Piazzolla y Gerry Mulligan, no recuerdo otra experiencia de saxo y tango. Te metiste en un campo muy poco trabajado.

-De chico iba al colegio de los curas donde se estimulaba mucho la cuestión musical. Así que en los actos empecé con el piano, seguí con flauta traversa y me incliné luego por el saxo, ya en Viedma, cuando tenía quince años. To

cábamos rock, Charly, Los Abuelos de la Nada, Sumo, eso escuchábamos. Te cuento esto porque la cronología me lleva a tu propuesta. Después me fui a estudiar a La Plata y allí empecé con un profesor particular que me dijo, si te gusta el saxo, tenés que tocar jazz; no es lo único, pero es un género para tu instrumento.Estuve muchos años estudiándolo, pero de a poquito me iba saliendo el tango. En mi casa se lo escuchaba mucho, mis viejos son muy tangueros, saben bailarlo. Si ponen un tango de los que ellos consideran buenos, enseguida salen a bailar donde sea. El primer disco que grabamos con el ensamble es bien jazzero, pero incluimos un tanguito. Cuando fuimos a producirlo a Barcelona, me dijeron que lo que más gustaba era la mezcla entre tango y jazz. Me fui metiendo, empecé a tocar con Ernesto Baffa, uno de los tangueros grosos y aproveché sus enseñanzas. Me metí con uno, con otro, ahora tocó con un integrante del Quinteto Real (Julio Peressini) que también fue violinista de (Osvaldo) Pugliese. Me gusta mucho, particularmente la parte social, me junto a comer con tangueros. De los próceres, los grandes músicos, hay muchos vivos, así que reunirme con ellos es muy piola, compartir una comida, después tocar, que me cuenten y me enseñen... Eso me hizo sentir muy contenido y contrariamente a lo que pensé, que el saxo iba a tener una resistencia importante en este género, resultó, logré lo contrario. Los maestros del tango me han abierto las puertas; no sé si es porque gustó, porque gusté o tuve suerte. Por ahí, las tres cosas."

Con su ensamble Porcelli terminó de grabar el cuarto disco "Cada uno Cada cual", ahora en etapa de difusión y presentación. Más tanguero que los tres anteriores, no pierde la influencia del jazz. Contiene diez temas de los cuales siete son de Pablo y versiones de "Nada" (José Dames y Horacio Sanguinetti), "Libertando" (Piazzolla) y "Alfonsina y el mar" de Félix Luna y Ariel Ramírez.

-¿El registro del saxo tenor te permite cantar la melodía del tango?

-Yo trato de cumplir eso. Hay dos maneras de tocar la música que hacemos: por un lado, los temas que compongo para orquesta, inclusive con arreglos para sexteto, y algunas veces, tangos conocidos en versiones mías. Cuando toco estos últimos, especialmente aquellos que tienen letra, respeto bastante la melodía y me esfuerzo por hacer una interpretación. Sé que cuando la letra está, se complica más porque la gente la conoce. Trato de hacer una fiel interpretación de esos temas, como si los estuviera cantando. Voy llevando mentalmente la letra y dándole intención; viene la parte dolorosa y trato de llorarlo (al saxo), viene la de alegría y trato de alegrarlo. Me comprometo en su interpretación. Si me sale o no, no sé.

-Entre los cantantes, las voces de barítono y tenor son las más comunes. Además el saxo respira como si usaras la voz.

-Cuando empezamos con esta mezcla, primero saxo-tango, segundo tango-jazz, donde incluimos improvisación con bases tangueras, teníamos conciencia de estar marcando huella, estábamos en algo muy poco hecho antes. Eso está buenísimo porque artísticamente tiene un compromiso enorme, es muy lindo, nos juntamos a crear. Lo difícil es que no tenemos mucha referencia, salvo la que bien citaste al principio. Otra búsqueda importante fue el tema de la batería y el tango. Es un género difícil para meterla como tal y no como percusión. Otro laburo jorobado es hallar temas que queden bien con saxo tenor. El tenor tiene una sonoridad más grave, un sonido más cercano al de (Roberto, el Polaco) Goyeneche, entonces ensambla bien en los tangos románticos, los más modernos. Los que tocó son de la época de (Aníbal) Troilo en adelante. Supongo que si hiciéramos los canyengues, tendría que usar saxo soprano; quizás sea el más adecuado, es más rápido, y habría que agregar un clarinete que en su época se utilizaba mucho. Pero, cuando se cantan letras, el tenor lleva bien la melodía en cuanto a registro. Por lo menos, así lo siento. Cuando empecé a juntarme con Baffa, lo primero que me sugirió fue que le agregara mugre. "¡Agregale mugre, pibe!" era su frase. Viniendo del jazz o al haber estudiado música clásica, uno viene con el sonido muy depurado. Me faltaba eso que los troesmas me fueron enseñando. Cuando toco ante tangueros muy tangueros, si le agrego eso que llaman mugre, los veo gozar. Es probable que al agregársela corra los límites naturales que tiene el sonido del saxo; hay que ponerle cosas que no se incluyen cuando se aborda otro género. Usando un nombre técnico, en el tango queda muy lindo usar el growl, una especie de ronquido de saxo, cuando le estoy poniendo llanto porque se le fue la pebeta...".

"Es probable que estemos marcando cómo se va a tocar en unos años. Pero, presiento que todavía ese sonido no está hecho. Los saxofonistas lo estamos creando. Hace poquito que nos soltamos, antes nos daba un poco de miedo. Eso de tocar con tipos grosos que dicen sí, de alguna manera nos da un reconocimiento; son gente que sabe del género. Está bueno, va dando espalda para seguir arriesgándonos a hacer estas locuras novedosas. Es complicado abrir estos espacios, no se hace solo, hay una resistencia natural del oído. Está bien que sea así y hay que encontrarle las vueltas y los recursos artísticos para mejorar. Es un desafío muy tentador".

 

Eduardo Rouillet - Rio Negro com.ar

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"Hago de todo para llegar a la gente y no me va mal"

Rubén Juárez, cantor y bandoneonista, transita los 38 años de carrera. Apadrinado por "Pichuco" Troilo recorre Europa y Estados Unidos llevando la música porteña

“Estoy mirando Racing con toda la emoción de la primera vez que fui a la cancha, donde me llevó mi papá que era de independiente pero que me dejó hacerme de Racing porque estamos a punto de ir al descenso. El verdadero hincha debe ser hincha siempre”, así reflexionó Rubén Juárez mientras miraba la transmisión en directo de Racing-Gimnasia y le contaba a El Territorio acerca de su otra pasión: el tango.
Con la melodía de arrabal en su fuelle, Rubén Juárez, ahijado artístico de Aníbal Troilo, actuará este miércoles en el escenario del Auditórium Montoya para presentar Rubén Juárez Vivo, su último álbum. Lo hará acompañado por Cristian Zárate Sexteto “son unos musicazos del tango junto a quienes es un verdadero placer tocar”, expresó.
En busca de unos días de descanso y aprovechando el viaje a la tierra colorada Rubén Juárez llegó el sábado a Posadas para partir ayer hacia las Cataratas del Iguazú. “Mi señora ya vino una vez, pero yo no las conozco así que nos vinimos en el auto los dos y  para el miércoles ya estarán viniendo los músicos”, indicó.
Como no podía ser de otra manera, sus tres hijos están ligados al ámbito artístico y “son muy musicales”. Lucila, su única hija mujer, es cantante y pianista, compartió escenario junto a su padre  y está grabando su primer álbum. Leonardo, el menor de los varones está a cargo del sonido y la iluminación del show, aunque también anda detrás de la música.


Alma tanguera de exportación


Entre el 12 y el 19 de Abril Juárez realizó la quinta gira por Europa recorriendo Dinamarca, Suecia y España, circuito que heredó de Astor Piazzolla. “Ya había un camino trazado por este grande del tango en ese continente y con el tiempo me fui ganando más aceptación”, explicó. “La música no tiene idiomas y yo trato de hacer todo lo humanamente posible para llegar a la gente, y no me va mal”, dijo.
Entre las estrategias, Juárez explicó que busca un repertorio en que no se gesticule todo igual, que tenga ‘diferentes caras’ que se pueden ver en las melodías donde el tono y el clima son diferentes. Allí pone de ejemplo a Malena -un tema más romántico- y Paredón - de tono mas lúgubre. “Otro elemento a favor es que toco el bandoneón que es ‘el alma del tango’, y ahí ya tenés media carrera ganada”, dijo y agregó con verdadera pasión “pero lo lindo es cuando salís al escenario y le das el corazón a otro país, ahí se nota la vocación”.
Con 38 años de carrera y miles de kilómetros recorridos en Argentina y el mundo, el músico reconoció: “siempre que viajo vuelvo”. “Soy de viajar mucho a Europa y a Estados Unidos para mis presentaciones pero no podría quedarme, siempre quiero volver a la Argentina porque extraño mucho”, expresó.


Esa voz tiene que ser la tuya


A esos primeros años de bandoneón y canto le siguió una incursión en el rock. “De chico me gustó el tango, pero aparecieron Los Beatles y me rompieron la cabeza”, reconoció a las carcajadas. “Y fue en plena adolescencia que formamos Los Thammys, donde el cantante era Jhony Allon”.
A los dos años se me pasó lo del rock y en 1956, a los 9 años fue mi debut con el fuelle en la Orquesta Típica del Club Atlético Independiente. Ahí empezaron las actuaciones en clubes y concursos, y conocí mucha gente del ambiente tanguero. Ahijado artístico de Aníbal Troilo “Pichuco”, Juárez toca el bandoneón desde los seis años, y desde esa época se inclinó también por el canto “aunque al principio mi maestro Domingo Fava les sugirió a mis padres que no me distrajera del instrumento y me prohibieron cantar pero yo hacía trampa y a veces cantaba”, recordó con una risa.
Como referente artístico, Juárez menciona primero que nada a Gardel “porque no tenía espejo, no se copió de nadie: era él contra él o a favor de él”. Otro emblemático fue siempre Julio Sosa, “esa era la voz que me marcó profundamente y fue decisiva para que yo me convenciera de una vez de que el tango es que quería hacer”, expresó. Una tarde de fines de noviembre de 1964, época en que trabajaba en una empresa de abrasivos, se enteró por su madre que Julio Sosa había muerto en un accidente. “Ella intentó tranquilizarme y me pidió que no fuera al velatorio. Me dijo: yo quiero que tengas la mejor imagen de él, además, se muere él y le va a hacer falta una figura al tango y quiero que seas vos”, recordó. Esas palabras fueron decisivas. Ya no tuvo dudas de cuál sería su camino, su vocación, su destino.
Mi bandoneón y yo y Que tango hay que cantar son dos de sus temas propios más conocidos, aunque reconoce que actualmente prefiere interpretar el legado de los grandes tangueros. “Más adelante quiero dirigir a los músicos, para devolverle al tango algo de lo que me dio a mí”, explicó.


El lugar del arte


El artista busca apoyar y acompañar la carrera artística de los jóvenes talentos. Tal es el caso de  Silvia Pacheco, una catamarqueña a quien acompañó en la presentación de su primer disco. Juárez reconoce que “la carrera artística es fácil pero es como el fútbol, no es para todos”.
Además explicó que “debería haber mas posibilidades para que la gente se exprese, sin apuntar tanto al marketing: hoy tenés que ser bonito para aparecer en la tele, aunque eso no asegura que sea bueno.



Compartir la música con amigazos


“Soy de anotarme en todas, no espero que vengan a invitarme porque cuando tengo onda con algún músico, voy a sumarme”, explica Juárez respecto de su intervención en numerosos álbumes del rock, de la música melódica, del folclore y del tango.
Con el bandoneón acompañó a Fito Páez, Alejandro Lerner, Piero, Joan Manuel Serrat -en el álbum Sombras de la China-, Julia Zenko , Susan Ferrer, Valeria Lynch, Lito Nebbia, Guillermito Fernández, Luis Salinas, la Negra Sosa y con todos los folcloristas. “Me falta con Cordera -cantante de Bersuit Vergarabat- que todavía no se dio, pero ya nos vamos a juntar con el pelado”, dijo Juárez.
Participó en 2005 del disco Evolución de Carlos Zárate Sexteto. Años antes, en 1999 y fiel a sus sentimientos futboleros participó en “Lacade” un disco homenaje a Racing Club con el tema Se juega.


Premios


Desde 1973 con el premio a Mejor Intérprete y artista del año, son numerosos los reconocimientos a su trayectoria como cantor, compositor, arreglador y por sus trabajos en cine, teatro, televisión y producción de espectáculos. En 2004 recibe 9 premios Konex por su espectáculo El tango en Brodway  y en 2005 galardonado con el Konex de Platino por Mejor cantante de tangos de la década. Ese mismo año recibió el título de ciudadano ilustre de Buenos Aires, siendo el último reconocimiento el Cóndor de Oro en el Festival de Tango de Justo Darac (San Luis).

El Territorio Digital - Posadas - Misiones

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Canta con verdadera pasión

La actriz, que mostrará su álbum "El amor... ese loco berretín" a mitad de mes, cuenta su experiencia de grabar el material en vivo. También habló de su relación con la música y con el tango. Los riesgos de un género en auge.

Después de dos años de presentarse en el escenario con su show de tango "El amor...ese loco berretín", Rita Cortese se animó a grabar un disco, que lleva el nombre del espectáculo. El 19 del actual, a las 21.30, en el teatro IFT (Boulonge Sur Mer 549), hará la presentación oficial de su primer trabajo discográfico solista.

ENERGIA DE VIVO


-Tras una larga trayectoria de actriz, ¿cómo fue la experiencia de grabar el disco en vivo?
-Yo grabé el disco un poquito a instancia de los músicos porque para mí fue una función más. Era un espectáculo que estábamos haciendo hacía un año y medio, pero lo que sí me pasa hoy cuando veo el disco es que me parece fantástico haberlo hecho.
-¿Fue un placer extra haberlo grabado en vivo?
-Absolutamente, fue mi condición, es mi naturaleza. Lo que sí, cuando grabe otro disco no lo voy a hacer en una sola toma. El disco es una función, que se hizo en el Colegio de Escribanos y que nos fue bárbaro. Eso sí que es un poco kamikase.
-¿Qué papel jugaron los nervios?
-No, funcionaron porque no tenía demasiada conciencia de que estaba grabando un disco. Como hoy en realidad grabar un disco es una cosa que no tiene la envergadura que tenía en otra época. Hoy es relativamente fácil, los chicos lo graban en su casa con los aparatos.
-Después de dos años de hacer el espectáculo, ¿la presentación del álbum genera una carga extra de nervios?
-A mí sí. Lo que no me produjo grabarlo me produce presentarlo. Estoy un poco nerviosa porque me preocupo por las luces, porque quiero realzar todo lo que pueda. Lo que quiero quitarme es la conciencia de que estoy presentando un disco. El miedo tiene que ver con el ego y con la emoción. Es el mismo show, pero cuando te dicen que estás presentando un disco es como si tuvieses un bebé.

EL AMOR AL ARTE


-¿Por qué esperó tanto para lanzarse como cantante?
-Me llevaba mucho el tema del teatro y estaba más enfocada en ese punto. Evidentemente, o me daba más miedo porque me gustaba mucho, o tampoco me era tan fácil conectarme con músicos. La primera persona que me hizo cantar en un escenario fue Jaime Kogan, y a él le gustaba mucho un tema que cantaba Cecilia Todd, que hizo su presentación en el IFT. Además Jaime Kogan salió del teatro IFT y yo, que trabajé tantos años con él, presento el disco en el lugar en el que se formó el director que por primera vez me hizo cantar.
-¿Qué significa para usted el tango?
-Yo no tengo muchas definiciones para las cosas, lo que puedo decir es alguna sensación que me da el tango. Me parece que es bastante desesperado con respecto al amor, es trágico, no es melodramático. Melodramático es el bolero. El melodrama es más drama pero puede haber salida, en la tragedia hasta hay comedia. Es sin salida el tango, es más trágico y más desesperado que el bolero y más canalla.
-De los temas que interpreta, ¿con cuál siente una conexión más intensa al cantarlo en el escenario?
"Alma en pena" y "Cuando tú no estás". No tengo porqués demasiados, tengo sensaciones en mi corazón y eso me pasa con "Alma en pena". "Cuando tú no estás" me parece de una modernidad impresionante que me conmueve. Son las cosas que me conmueven las que me importan, no las que pasan por la razón.
-Después de una amplia trayectoria y de haber cantado con Sandro, ¿cuál es su berretín?
-Es ser feliz y también la justicia.
Melisa Miranda Castro



El peligro del arte masificado

En los últimos años la difusión del tango ha crecido tanto en nuestro país como internacionalmente. Son múltiples las propuestas para disfrutar del género, tanto en shows musicales como de danza.
-¿No cree que la masiva difusión que tiene el tango en este momento puede llegar a cansar?
-Absolutamente. Este país es muy particular en eso, las cosas se ponen de moda y todo el mundo hace eso. Yo cuando quise hacer el tango me hice esa pregunta porque hoy, el tango, es moda y ha dejado de ser lo popular que era en su origen. Yo elegí el tango porque iba a hacer este espectáculo sola y me sentía más protegida. Pero me hice esa pregunta: "¡Dios mío! ahora todo el mundo canta tangos" justo yo me voy a poner a cantar tango. Estamos en una época de mucha masificación del pensamiento. La ropa es todo igual, se empieza a usar el verde manzana y no encontrás nada que no sea verde manzana. Es un trabajo de uno tener particularidades, la belleza está muy masificada.
-¿Cómo se hace para huir de eso y hacer un producto diferente?
-Vení a ver el mío (risas). En mi caso, yo creo que si uno se conecta con el corazón siempre es diferente. Creo que la tecnología hoy es antigua, que lo que va adelante y lo que menos conocemos es vincularnos con el alma y dejarnos de comunicar con los e-mails.

Melisa Miranda Castro - La Prensa

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Entre gallos y medianoche, toca el rey del tango

Raúl Garello, bandoneonista de Troilo, se mantiene muy activo. Dirige la Orquesta de Tango de la ciudad y presenta su nuevo disco, Tocata para sexteto

Raúl Garello es músico de tango, arreglador y director. Vive en una casa antigua, bellamente arreglada y con mucha música, ubicada en una calle tranquila del barrio de Saavedra. Es por eso por lo que no llegan ruidos exteriores que puedan perturbar el sonido del bandoneón de este músico.

Garello toca un fueye doble A y posa para el fotógrafo mientras el cronista recorre con la vista el mobiliario, varios cuadros que hay en la pared (diplomas de la Fundación Konex y otro de cuando fue nombrado ciudadano ilustre de la ciudad de Buenos Aires). Sobre el escritorio hay una pila de copias del nuevo disco del bandoneonista, Tocata para sexteto, y en un rincón dos tremendos portafolios con las partituras orquestales de la ópera El rey del tango, en el reino de los sueños, con música de Garello y letras de Horacio Ferrer. "Vea", le dice el bandoneonista al cronista mientras saca del estuche las páginas de esta obra en dos actos, con siete cantantes, coros y casi cuarenta instrumentos. "Ojalá valga lo que pesa", dirá después en tono de broma, pero con el deseo de que pueda ser estrenada en algún tiempo no muy lejano. Claro que la vida de este artista continúa más allá de la ópera, que cuenta con un argumento a la medida de las historias de Ferrer. Garello es, desde 1980, director fundador de la Orquesta del Tango de la Ciudad de Buenos Aires y ofrece con su propio sexteto largas temporadas de shows en locales porteños. Porque, según dice, también necesita tocar. Aunque nadie (ni siquiera él) podrá decir que fue poco lo que ha hecho hasta ahora.

Garello es de esa generación que resistió haciendo tango cuando el tango no estaba de moda. Es el que tocó unos cuantos años en la típica de Aníbal Troilo, el que hizo varias giras por el exterior, el que grabó con orquesta propia, el que compuso un concierto para bandoneón y orquesta, escribió una infinidad de arreglos y tiene una buena lista de piezas propias (algunas llevan letras de Horacio Ferrer y otras fueron utilizadas por coreógrafos como Maurice Béjart).

Sólo con su flamante disco y la ópera tiene novedades para entretenerse, a pesar de que suele decir que siempre se escribe el mismo tango; lo diferente es que va cambiando la manera según pasan los años. A partir de esto, habla del pasado y del presente de la música que lo acompaña desde que era un adolescente en su Chacabuco natal, cuando escribió el primer arreglo para una típica.

Luego de tantos años al frente de la Orquesta del Tango de la Ciudad, ¿el sexteto será una especie de contraste en el trabajo cotidiano de Garello? "Sí. En parte", dice, mientras intenta volver a guardar en el portafolio las páginas donde están escritos los más de 1400 compases del primer acto de la ópera. "También es estar tocando en un lugar, en una vidriera. Exponer con tranquilidad y sin tanto trajín de turistas lo que uno tiene ganas de tocar. Es el placer de tocar con el grupo, con cierta continuidad. Y grabar un CD con todas obras propias, posibilidad que no se da todos los días."

Un rato después Garello dirá que los músicos a veces hablan demasiado. "Yo también lo hago. Pero creo que los músicos tienen que hablar con sus obras. No anda bien lo que hay que explicar demasiado."

-¿Qué le queda por decir con la música?

-Yo sostengo que uno siempre escribe lo mismo. Quizá porque no se queda conforme. Escribí un concierto para bandoneón y orquesta, pero acá no está estrenado. La ópera tampoco. La terminé hace un año. Pero bueno, estamos en un país mágico. De tantos años con la Orquesta del Tango sé lo que es trabajar con organismos. ¡Hay que tener una paciencia!

-¿Cómo está la orquesta?

-En algunos aspectos hay asignaturas pendientes. No voy a ponerme a acusar a unos ni a otros. Pero muchas veces no se logra la concreción o la consolidación de los proyectos porque el que llega [a la gestión pública] piensa que quien estuvo antes hizo todo mal. Y las cosas no han de ser tan así. Pero siempre estamos como empezando de cero. Parece una condición inherente a nuestra naturaleza.

-¿Puede ser algo inherente a las letras del tango la referencia a su música y a Buenos Aires?

-No había pensado en eso. Habrá alguna cuestión psicológica. Pero yo prefiero tomar el contexto. El tango está en nuestro ADN, como todas aquellas cosas, buenas y malas, que nos han pasado. Vivimos buscando, por eso me parece de lo más normal. Yo suelo decir que el tango es la música de fusión por excelencia. Tiene, por ejemplo, todo el Mediterráneo adentro. Por eso es que tiene repercusión en tantas partes del mundo. No nos damos cuenta de eso. Y por eso creo que tiene que ver con buscar identidad. O quizás una manera de celebrar el hecho de haberla encontrado. El tango es algo de jóvenes y lo sigue siendo.

-En alguna época no lo fue.

-Pero es producto de gente joven. Todas las orquestas que vi cuando empecé y que veo hoy son de gente joven. Fíjese que hoy la gente de rock hace tango. Y los rockeros internacionales son gente de la tercera edad. Los Beatles son de mi edad, más o menos. A mí sólo me faltan los mangos que tiene McCartney. Para divorciarse le puede dar 140 millones a la mujer. Pero bueno, mire una foto de la orquesta de Pichuco; una de cuando la formó. El tenía 25 años. Claro que en algún momento al tango se le colgó el San Benito de ser para gente mayor. Ahora a los jóvenes les digo que escuchen y copien. Aunque ya es momento de que también agarren el lápiz y escriban lo suyo.

-A los 20 usted no tenía las mismas inquietudes que ahora.

-Uno se va enriqueciendo. El caudal interno a veces funciona como gatillos para encender el motor. A los 16 escribí mi primer arreglo para una orquesta en Chacabuco. Uno creía que era Mozart. A lo mejor uno empieza a estudiar y a darse cuenta de que no sabe.

-¿Y ahora sabe?

[Se ríe] -Voy a ser coherente con lo que le dije. Ahora sigo escribiendo el mismo tango, pero visto desde otro lado. A lo mejor ése sea el pulso de los estilos, eso que permite reconocer a tal músico. También digo que hay que usar la "y" en vez de la "o". No hay que polemizar sobre si es una cosa o la otra. A mí hay cosas de D Arienzo que me gustan. En algún momento era el diablo [se vuelve a reír]. Me gustan mucho Gobbi, Salgán, Pichuco, Pugliese, Argentino Galván, pero encuentro algunas cosas interesantes en D Arienzo y en otros, aunque al momento de escribir y de tocar yo no lo haga de esa manera. Los respeto a todos. Son capas de la cebolla. Parte de la misma historia.

Mauro Apicella -La Nación

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Nelly Omar: "Ya estoy pensando en mi próximo disco"

El archiexitoso músico y productor Gustavo Santaolalla y la cantora nacional Nelly Omar se reunieron hace dos semanas en un tradicional hotel del barrio de Recoleta para celebrar la aparición del nuevo disco de Nelly, producido por Santaolalla. Celebración casi privada, muy tranquila —un té de las cinco de la tarde reemplaza al consabido champagne— aunque no por eso menos jubilosa: a la circunstancia propia del lanzamiento se suma el reencuentro amistoso entre la cantante y el productor, a los que algunos malentendidos, sobre los que los protagonistas no aportan detalles, habían separado un tiempo atrás. Ciertamente, el disco tuvo una cierta demora en aparecer: fue grabado originalmente en 2004.
Doce temas reúne este disco que lleva el apropiado título de La criolla. Dejando por el momento de lado el repertorio tanguero con el que más se la identifica, Nelly aborda en La criolla un cancionero folclórico, particularmente de la provincia de Buenos Aires. Milongas, estilos, valses, una canción pampeana y también una zamba y una cueca toman cuerpo en la personalísima voz de esta mujer que comenzó a cantar siendo muy joven y que hoy, a sus 96, puede contar sin alarde y sin falsa modestia ocho décadas de trayectoria. La inteligencia vivaz, los pensamientos claros, una memoria prodigiosa y una lengua saludablemente afilada hacen de Nelly Omar no sólo una entrevistada ideal; también, sentada a la cabecera de la mesa del té, es la más entretenida de las anfitrionas (la discreción obliga a dejar off the record un sinnúmero de comentarios sobre personas públicas que Nelly conoció a lo largo de décadas de vida en el medio del tango). El músico Gustavo Mozzi, que participa del festejo en calidad de coproductor, comenta que fue la propia cantante quien seleccionó todos los temas de La criolla: "Fueron varias tardes en la casa de Nelly, mientras ella iba encontrando esas joyas, cosas que raramente se cantan."
Nelly, ¿cómo eligió los temas de este nuevo disco?
Eché mano a algunas obras que cantaba a dúo con mi hermana y a otras que hacía sola. Siempre me quedé con ganas de volver a cantarlas, aunque fuera en vivo, y tuve la gran suerte de que Santaolalla se interesara y así fue que grabamos este disco. Creo que este repertorio va a darme muchas satisfacciones. Santaolalla es el productor más afectuoso que pudo haberme tocado, me dio demasiadas garantías.
¿Demasiadas?
A todo me decía "está bien". Qué extraño, generalmente las cosas no son así. Sé que me lo gané por mi conducta y mi disciplina en el trabajo aunque no son sólo méritos míos, también de mis acompañantes: las guitarras de Palermo, de Juárez, de Grela.
¿Cómo se ha encontrado hoy, al tener que grabarlas, con canciones que no interpretaba desde hacía tantos años?
Canto lo que me gusta; no me importa si está de moda y hasta ahora no he fracasado. Soy una buena lectora y recuerdo haber leído unas palabras de ese gran director que fue Arturo Toscanini: "La música que no llega al alma no es música". Canto todo aquello que puedo transmitirle a la gente; hacerlo como un negocio, no.
¿Tiene canciones preferidas?
Todas las que me recuerdan aquellas cosas que me impactaron. Hay un tango que habla mucho de mí, se llama Solamente ella, de Homero Manzi y Lucio Demare. Es un regalo que me hizo Manzi, pero nunca lo grabé. Hay otros importantes, como Desde el alma o Sur. Desde el alma me dio satisfacciones incalculables. Tanto que un día me encontré con el maestro Pugliese en Rosario y él se enteró de que yo había hecho dos bises de ese vals. Me dice: "Pero Nelly, ¿siempre le ocurre eso?". "Sí, le contesto; es un caballito de batalla mío, y al público le encanta". "Quiero grabarlo —me dijo— pero voy a hacerlo con un arreglo solamente instrumental; no se preocupe porque no pienso poner a ningún cantante". Y efectivamente lo grabó así.
Yo le dije que era dueño de hacer lo que quisiera pero lo grabó así y fue un gran éxito. Tengo muy buenos recuerdos de Pugliese. Trabajamos mucho juntos, cuando nos contrataban a él con su orquesta y a mí con mi guitarra. Un hombre correctísimo y un gran valor musical.
¿Cantó alguna vez con su orquesta?
Voy a serle sincera: nunca me invitó. El que sí me abrió las puertas fue Francisco Canaro; grabé con él un long play con temas clásicos: Sus ojos se cerraron, Adiós pampa mía, Desde el alma, Tristeza de arrabal, La canción de Buenos Aires, Canción desesperada, un tango hermoso, que suena moderno como todo el repertorio de Discépolo. Fue un gran creador.
¿Qué le pareció su propio disco cuando lo escuchó por primera vez?
Tengo un defecto de muchos otros artistas: siempre me encuentro algo. Me escucho bastante bien pero quisiera escucharme mejor.
¿Qué hace para mantenerse en este tan buen estado físico?
Gimnasia todos los días.
¿Qué tipo de gimnasia?
Sueca.
¿En qué consiste?
Cuando me despierto a la mañana, acostada en la cama, hago "bicicleta" con las piernas: cincuenta, sesenta, setenta, todas las que pueda. Después rond de jambe, patita para acá y para allá. Me levanto de la cama y trato de tocarme un pie y el otro con cada mano. Finalmente me voy al balcón y hago mis ejercicios respiratorios, así (toma aire y exhala profundamente) la panza siempre adentro, sin aflojar. Una ducha, tenga ganas o no, y después el desayuno.
¿Suele escuchar música?
Mucha, sobre todo música clásica. Estudié piano pero tuve que venderlo en una época en que me quedé sin dinero; pensé que iba a poder, en algún momento, comprar otro. Como le contaba, después de desayunar, a eso de las 11 de la mañana, cierro bien las ventanas para que los vecinos no se molesten, y me pongo a cantar acompañándome con la guitarra.
¿Tiene, al menos como deseo, algún otro proyecto discográfico?
Ya estoy pensando en el próximo disco. Quiero hacer uno exclusivamente de tangos, con una orquesta grande y muchas cuerdas, y poniendo temas que hoy nadie canta. Si no consigo productor, lo haré yo sola. Tengo ese antojo, qué voy a hacerle.-

Laura Falcoff -Clarín.com

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Promoción de la cultura porteña en el exterior. Se firmó un compromiso con el sector privado

El jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, afirmó ayer que la interacción de los sectores público y privado, para promover la cultura en el exterior, “permitirá potenciar el turismo en la Ciudad de Buenos Aires y, consecuentemente, incrementar el empleo y una mejor calidad de vida para todos los vecinos”.

“La potencia de esta acción conjunta no tiene límites. Buscamos acompañar y facilitar todo lo que surge de nuestra riqueza cultural”, puntualizó Macri tras firmar en el Centro Cultural Recoleta un compromiso de promoción con representantes de entidades privadas de la cultura. 
Acompañaron a Macri la vicejefa de Gobierno, Gabriela Michetti, el ministro de Cultura, Hernán Lombardi y el director del Ente Ejecutivo de Turismo, Rodrigo Herrera Bravo, entre otros funcionarios. 
El Ministerio (con la Noche de los Museos y los Festivales Internacionales de la Ciudad) suscribió con la Semana del Arte, Gallery Nights, arteBa, Buenos Aires Photo y la Feria del Libro una carta de intención para potenciar y sinergizar la promoción y posicionamiento de la Ciudad como destino cultural en el exterior. 
Por los privados participaron Carlos Alberto Pazos y Carlos De Santos (Feria Internacional del Libro/Fundación el Libro y Cámara Argentina del Libro); Mariana Deleau (Gallery Nights y Arte al Día); y Facundo Gómez Minujín (arteBA). 
También estuvieron presentes la subsecretaria de Patrimonio Cultural, Josefina Delgado; la directora general de Museos, Mariela Diéguez; y la directora general de Festivales, Viviana Cantoni. 

A partir del convenio, se implementarán las siguientes acciones: 

- Producción de material gráfico y audiovisual articulado con la oferta cultural de la Ciudad de Buenos Aires. 
- Distribución de material promocional de la ciudad en los eventos culturales con sede en Buenos Aires. 
- Utilización de la página web de la Ciudad de Buenos Aires y del portal de Turismo para la generación de contenidos especiales y de agenda, orientados a potenciar los eventos y actividades culturales. 
- Coordinación de los calendarios internacionales de arte, música, literatura y turismo en orden a optimizar la presencia de la ciudad de Buenos Aires en el exterior. 
- Coordinación de las actividades promocionales en el conjunto de las presentaciones de la ciudad en el exterior. 
- Apoyo de recursos para la promoción de los eventos culturales de la ciudad en el exterior.
- Familiarización y calendarización de la oferta cultural con operadores, con el objetivo de incentivar la inclusión de la misma en la comercialización de paquetes turísticos. 
- Atención especial del receptivo de delegaciones e invitados especiales que participen en los eventos culturales con sede en la ciudad. 
- Generación de contactos y proyectos especiales con productoras y medios de prensa internacionales que desarrollan en la ciudad producciones vinculadas a la temática de la oferta cultural. 
- Realización de estudios de mercado que permitan un seguimiento del comportamiento de la demanda en relación a la oferta cultural. 
A su turno, Lombardi afirmó que “Buenos Aires cuenta con actividades periódicas, afianzadas en el interés de sus concurrentes, los que ya se han convertido en rutina. Teatro, cine, música, artes plásticas, libros y autores están entre las principales”. 
Añadió que “algunas de ellas, como la Feria Internacional del Libro, llevan ya más de treinta años de trayectoria”.
“El desarrollo de un proyecto mancomunado en cuanto a la difusión internacional de la oferta cultural de la ciudad comenzará por incorporar en el calendario de promoción turística internacional de la ciudad”, explicó. 
“Al mismo tiempo se buscará - agregó Lombardi - desarrollar mayor presencia turística de la ciudad en los calendarios internacionales de eventos, ferias y exposiciones específicas del arte, la música y la literatura, en donde estos eventos seleccionados tienen una participación continua desde hace años. Integrar y potenciar esfuerzos es el sentido de este acuerdo”. 

Los eventos: 

Buenos Aires Festival Internacional de Cine Independiente (BAFICI) Fecha: del 8 al 20 de abril. Sedes: distintas salas de la Ciudad. 
Características: con dirección artística del crítico y realizador Sergio Wolf. Durante quince días, la ciudad se convierte en una ventana privilegiada para descubrir las producciones mundiales que se realizan por fuera de los circuitos comerciales. El año pasado participaron más de 260.000 espectadores. 

34ª Feria Internacional del Libro de Buenos Aires Fecha: del 24 de abril al 12 de mayo de 2008. Horario: domingos a jueves de 14 a 22; viernes y sábados de 14 a 23; miércoles 30 de abril de 14 a 23. Sede: La Rural Predio Ferial de Buenos Aires. 
Características: reconocida feria internacional de temática cultural. En la pasada edición la visitaron 1.200.000 personas. 

Gallery Nights Fechas: los últimos viernes de cada mes, desde abril hasta noviembre. Horario: a partir de las 19 y hasta bien entrada la noche. 
Características del evento: circuito organizado por Editorial Arte al Día, que convoca a los amantes del arte en un original recorrido que nuclea a galerías de arte, anticuarios, museos y centros culturales de distintos barrios de la ciudad de Buenos Aires. El año pasado más de 20.000 personas disfrutaron del evento. 

arteBa 08 Fecha: del 29 de mayo al 2 de junio de 2008. Horario: todos los días, de 13 a 22. Sede: La Rural Predio Ferial de Buenos Aires, Pabellones Azul y Verde. 
Características: evento internacional de temática cultural. Durante cinco intensos días la feria se convierte en un foco de negocios, punto de encuentro y polo turístico, por donde circulan destacadas personalidades de la cultura. En su última edición asistieron 110.000 personas.
 
Festival Buenos Aires Tango y Campeonato Mundial de Baile Fecha: del 15 al 23 y del 23 al 31 de agosto de 2008. Sedes: distintos escenarios de la ciudad. 
Características: ambos encuentros se realizarán en forma paralela en el mes de agosto con el objetivo de potenciar la marca tango: es decir que el género se convierta en un referente central de la identidad argentina con una fuerte atracción turística. Hubo 260.000 asistentes en las pasadas ediciones, si se suman ambos eventos. 

La Noche de los Museos Fecha: 4 de octubre (a confirmar). Horario: es habitual el horario de 19 a 2 de la madrugada. Sede: en la edición 2007 participaron 102 museos y espacios de arte. 
Características: evento metropolitano de temática cultural, orientado a la formación de nuevos públicos con el acompañamiento de público especializado, en el cual cientos de museos abren sus puertas en forma gratuita. En su edición anterior participaron 414.000 personas. 

El Festival Internacional de Jazz de Buenos Aires Fecha: del 15 al 19 de octubre de 2008. Sedes: teatros porteños. 
Características: con dirección artística del pianista y compositor argentino Adrián Iaies. El encuentro es bianual y cuenta con lo mejor de la escena del jazz local y la presencia de eximios artistas extranjeros. En la anterior edición asistieron más de 50.000 personas. 

Festival Internacional de Teatro de Buenos Aires Fecha: bianual, 2009. Sedes: teatros porteños. 
Características: con dirección artística de Rubén Szuchmacher (uno de los teatristas más reconocidos de Buenos Aires) y del gestor cultural Alberto Ligaluppi. Buenos Aires ya posee una oferta teatral muy fuerte. Se busca que las creaciones mundiales impacten en los artistas locales. Más de 100.000 espectadores participaron de la última edición.

Impulso Baires

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