LOS BARRIOS PORTEÑOS

 

Es cierto que siempre se vuelve al primer amor. Y cuando ese primer amor es el barrio, se vuelve con un cariño muy especial. Sin embargo, toda vez que un poeta de tango recurrió al tema de su barrio natal, lo encontró cambiado para peor. Extraña coincidencia que señala que todo tiempo pasado – según parece-fue mejor.
 
Es difícil, para un escritor, soslayar  ciertas influencias localistas de su barrio. Por eso más de una ocasión fue propicia –especialmente, en el caso  de los letristas de tango-para cantarle justamente a su barriada. Si bien hay ocasiones para cantarle al barrio en general, al barrio idealizado, hoy nos referimos exclusivamente a un barrio. El género lo inaugura, seguramente, una de las obras cumbres de Julio De Caro: Boedo. Los versos los escribió quien fuera uno de los bohemios  y humildes poetas populares, que se escondía tras el seudónimo de Dante A. Linyera.
 
 
“Boedo, sos como yo,
malevo como es el gotán,
abierto como un corazón,
que ya se cansó de penar…”
 
El gran violinista – que lo compuso en 1928-se lo dedicó a sus amigos de la infancia del popular barrio. Casi simultáneamente, cuando los discos Odeón organizan su concurso de tango, el violinista Oscar Arona compone “Parque Patricios”. Evocador y sentimental, expresa en sus versos:
 
“Cada esquina de este barrio,
es un recuerdo,
de la mágica y risueña adolescencia,
cada calle  que descubre
mi presencia,
me está hablando
de las cosas del ayer…”
 
El  tango no fue premiado en el concurso, pero quién le quitó el honor a Arona de expresar:
 
“Parque Patricios,
calles queridas,
hondas heridas
vengo a cerrar”
 
Hacia 1930 distintos poetas enfocaron a su barrio – al de  adopción, y cuanto más al natal-así, en ese año el comediógrafo y periodista Ivo Pelay le ofrendó a San Telmo evocativos versos, musicados por el oriental Matos Rodríguez. Su estrofa  principal es un brochazo de nostalgia:
“San Telmo
Barrio de San Telmo
Adoquines viejos
Piedras que he pisado”
 
Por  su parte, Augusto Timarni, en sentidos versos, le cantó a Almagro, que fue musicado por el bohemio intérprete de canzonetas, Vicente Roma, conocido por Vicente San Lorenzo.
 
“Almagro,
Almagro de mi vida
Tú  fuiste el
Alma de mis sueños,
cuántas noches
de luna y de fe
a tu amparo
yo supe querer…”
 
El tema adquirió tal resonancia que en cierta ocasión la Municipalidad colocó una placa recordatoria en la plaza Almagro, en Cangallo entre Bulnes y Salguero, referida al tango.
Y es también de 1930 el tema de los hermanos Benjamín y AlfonsoTangle Lara “Villa Crespo”. La letra evoca el regreso de la “Tierra” (el penal de Tierra del Fuego) de un guapo, Requena, a su lugar natal.
 
“Hoy ya no sos
El Villa Crespo de otros
Tiempos
Cuando “El títere”,
Olegario, “Pata e palo” y
Almongor
Te bordaron de delitos
tu pañuelo…”
 
Muchos años después, Acquarone y Gaudino le cantaron a San José de Flores. Y, como sus antecesores, lamentaron el paso del progreso a través de su sentida evocación:
 
“Me da pena verte hoy barrio de Flores
rincón de mis juegos de pibe andarín…”
 
Es que todos los que retornaron a sus respectivos barrios lo encuentran cambiado para peor, en melancólica comparación… Y es digna de mención  como variante, la pieza de C. Volpe y H. Salgán dedicada, no a un barrio, sino una calle en particular: “Cortada de San Ignacio.”
 
“Vengo de lejos pa´ verte
Ya ves que no te he olvidado
Cortada de San Ignacio, vuelvo a ser
Aquel muchacho de ayer…”

 

Aquel muchacho de ayer…”

 

 
 

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