"El origen de Carlos Gardel"

¿Uruguay o Francia?

Cuando Gardel vivía, la opinión unánime era que había nacido en Uruguay. Él mismo lo dijo varias veces a la prensa. Así, por ejemplo, en el diario “El Telégrafo” de Paysandú  (25 de octubre de 1933), se declaraba nativo de la ciudad de Tacuarembó.

En una carta que emitió en París el 16 de marzo de 1931, y que fue expuesta antiguamente en el Museo del Tango, también se reconoce uruguayo.

Por su parte, alguno de los documentos que de él se conservan (en vida tuvo varios, generalmente simultáneos y falsos) hacen constar la misma circunstancia: su Libreta de Enrolamiento Argentina (1ºa división, distrito militar Nº 2, oficina enroladora de la sección 10º, matrícula individual Nº 236.001), lo declara nacido en Tacuarembó, el 11 de diciembre de 1887. Lo mismo se afirma en su pasaporte, extendido por el consulado argentino en Niza el 13 de diciembre de 1932 y que se hallara entre su ropa luego de su fatal accidente.

En el Registro de Extranjeros de Buenos Aires se asienta, el 8 de octubre de 1920, su nacionalidad uruguaya, diciéndose nativo del lugar y fecha precitados e hijo de Carlos y María Gardel.

El 1º de marzo de 1923 pide la ciudadanía argentina, en un documento en que declara ser uruguayo. Los mismos datos constan en su cédula de identidad argentina, extendida por su amigo el comisario De Santiago, y que lleva el Nº 218.125. La ficha de la oficina enroladora ya citada, de fecha 21 de junio de 1927, repite, naturalmente, los datos de su libreta de enrolamiento. Finalmente, en octubre de 1933, suscribe dos escrituras de compra de terrenos en Montevideo, declarando, una vez más su ciudadanía natural del Uruguay. Curiosamente, uno de los testigos que concurren a formalizar la escritura es Armando De Fino, quien sostendrá luego firmemente, su nacionalidad francesa. Sorpresivamente, luego de la muerte de Gardel, se exhuma un testamento ológrafo en el que el cantor declara ser francés.

Más sorpresiva es la demora con la que ese testamento llega al público, tres meses después del accidente. En la testamentaria de Gardel interviene el juez civil Horacio Dobranich, quien, de acuerdo a lo dispuesto en el Código Civil, manda a protocolizar el testamento. Esto significa que se abre el sobre que lo contiene, en cuyo exterior deben estar las firmas de los testigos, quienes deben certificar la autenticidad de la firma del testador. Si los testigos lo afirman y el texto del testamento cumple con las formas de la ley (estar escrito y fechado de puño y letra del testador), la protocolización está lista, y el escribano que el juez designa copia el texto y lo incluye en una hoja de su protocolo. En el caso intervino el escribano Felipe Ibáñez (registro 6 de Capital), y la escritura respectiva lleva el número del folio 587, siendo extendida el 21 de agosto de 1935. En este documento, cuyo original nunca fue exhibido en público, Gardel dice ser nativo de Tolouse, Francia, y haber nacido el 11 de diciembre de 1890. Ambos datos son sospechosos. El de la nacionalidad, por cuanto queda dicho. Y el de la fecha, por un razonamiento común: ¿qué interés pudo tener Gardel en aparecer tres años mayor de lo que era? Si había nacido efectivamente en 1890, ¿por qué decía haber nacido en 1887?

El periodista Manuel Sofovich, amigo del cantor, ha declarado al periodismo que en 1932 y estando en París, Gardel reunió a un grupo de amigos y celebró sus 49 años. Es decir que, a pesar de que en sus documentos figura 1887 como año de su nacimiento, él confesaba, privadamente, haber nacido en 1883. Esto sería más razonable, que por ser una figura pública se quite años para parecer más joven. ¿Es falso el testamento atribuido a Gardel y suscripto el 7 de noviembre de 1933? Razzano y otros así lo han dejado entrever, mientras que el albacea allí designado, Armando De Fino, ha defendido su autenticidad por todos los medios. Tenía argumentos, ya que desde muchacho había estado en contacto con escribanos, y en caso de haber colaborado con la falsificación, hubiera sabido cómo hacerla de manera técnicamente perfecta. Otro aspecto sorpresivo del testamento es el nombre civil del cantor, que se hacía llamar Carlos Gardel cuando en realidad era, jurídicamente, Charles Romuald Gardes.

¿Es posible que mientras  Gardel vivía, todo esto haya permanecido tan en penumbra que nunca se supo que su nombre no era tal sino otro? Los artistas suelen cubrir su nombre civil con apodos artísticos, pero infaliblemente, los verdaderos son conocidos a la vez que estos. Ante todo, por el hecho de que la documentación formal los denuncia. Pero no parece ser este el caso de Gardel. No se sabe que nadie lo haya llamado Romualdo cuando vivía, como sostiene en su testamento. ¿A qué se debe, entonces, tal transposición póstuma?

Si tomamos en cuenta la hipótesis de la falsedad de este testamento, concuerda con el hecho de que Berta Gardes, la mujer a quien reconoce como madre del cantor en el mismo documento, tuvo un hijo de ese nombre el 11 de diciembre de 1890 en Toulose, departamento de Haute Garonne, Francia, y que reconocido por la misma Marie Berthe Gardes el 22 de ese mes. Así consta en un extracto de partida extendido por la alcaldía de Tolouse el 22 de agosto de 1921, bajo el Nº  21.181. Reconocida Berta como madre y admitido Charles Romuald como hijo en documentos públicos, el testamento aparece rubricado por los hechos jurídicos. Si Berta no hereda por vía natural, en todo caso, hereda. ¿Había interés en que Berta Gardes fuese heredera de Gardel y que la sucesión no quedase vacante, en cuyo caso el Gobierno argentino se habría quedado con el rico patrimonio gardeliano? Estando de por medio la albacea de De Fino, cabe concluir que sí. En efecto, es el propio De Fino quien, a su vez, aparece instituido como único heredero de la Gardes, por testamento de esta última, protocolizado el 27 de agosto de 1943, ante el juzgado civil del Dr. Federico Luis Trujillo, secretaría del Dr. Héctor Madariaga.

En resumidas cuentas: es muy factible que el testamento atribuido a Gardel y que fue la cabeza de expediente en su testamentaria, sea falso.

Varios indicios contribuyen a fundamentar esta conclusión: la fecha y el lugar de nacimiento que se contradicen con los habitualmente conocidos; la necesidad de evitar la sucesión vacante; la posibilidad, por parte de De Fino, de quedarse con el patrimonio de Gardel con el consentimiento testamentario de Berthe Gardes; y la existencia de hojas en blanco firmadas por Gardel, que, según consta en su correspondencia, obraban en poder de De Fino, lo que habría facilitado la fragua de un testamento ológrafo intelectualmente falso.

La pregunta que surge de lo anteriormente comentado es ¿Quién era Charles Romuald Gardes, quien aparece como sustancia física del cantor conocido como Carlos Gardel? La fecha y el lugar de su nacimiento, así como el nombre de su madre, quedan dichos. Es decir que estaría claro que la mujer a quien se atribuye ser la madre de Gardel, tuvo un hijo de los nombres precitados. En efecto, consta en documentación de la Dirección de Migraciones, que el 9 de marzo de 1893, Berthe Gardes, soltera, de 27 años de edad y de profesión planchadora, llegó a Buenos Aires con su hijo. Berthe Gardes, hija de Helene Cinegonde Camares y Vidal Gardes, vino de Francia en compañía de su compatriota Marie Odalie Duchase de Capot (madre de Esteban Capot, quien sería un gran amigo de Gardel años después).

Se sabe que vivió en Tacuarembó y en Montevideo, en un edificio de inquilinato que albergaba a otras planchadoras. Luego regresó a Buenos Aires, donde habitó varios años. Solía verse con un hombre llamado Romualdo, que podría ser el padre de su luego famoso hijo.

La teoría de la nacionalidad francesa de Gardel tiene detractores y seguidores. Los detractores,  razonan que el cantor podría haber afirmado ser natural de Francia durante su estadía en ese país, pues le hubiera resultado más fácil conseguir trabajo.

Por otro lado, quienes creen en esta hipótesis, sostienen que Gardel ocultó siempre su calidad de francés porque no había cumplido con el servicio militar en su país, y esto, sobre todo mediando la guerra mundial de 1914, le habría ocasionado problemas en caso de volver a Francia. Esta excusa nos parece muy rebuscada, ya que Gardel afirmó ser uruguayo en momentos en que ni soñaba con hacer una carrera internacional, cuando apenas tenía veinte años y andaba trotando mundos por Buenos Aires y Montevideo.

La leyenda dorada quiere que Gardel sea, inclusive, hijo de un noble francés que habría tenido amores fugaces con madame Berthe, a quien le habría pasado siempre jugosas rentas para el cuidado y la educación del niño. En efecto, Carlos Gardés aparece como alumno de primer grado, aprobado con calificación de “distinguido”, en una escuela del Consejo Nacional de Educación (certificado de diciembre de 1897, extendido por su presidente, Juan Girondo, y por el director de la escuela, J. Cadinelli).

Asimismo, Carlos Gardés aparece como alumno del Colegio San Estanislao, de la calle Tucumán 2646, aprobando sexto grado con diez puntos en todas las asignaturas (certificado extendido en 1904 por el director, Manuel Balcaise). Otras versiones lo hacen alumno del Colegio de San Carlos, sito en Avenida La Plata e Hipólito Irigoyen, y aún cantor precoz de su coro, y hasta condiscípulo de Ceferino Namuncurá.

¿Era Charles Romuald Gardes, hijo de doña Berta, Carlos Gardel?
En la sucesión efectuada en Montevideo, se exhibe el mismo documento para probar que el citado Gardes y el cantor son la misma persona. Es así como la sucesora, su madre, cedió la propiedad de unos terrenos en Montevideo a su reclamante Máximo Arana, pasando sobre las maniobras del apoderado de Gardel en aquella ciudad, Ricardo Bonapelch.

No obstante, la situación no se aclara por vía de la documentación. Hay indicios testimoniales que señalan la imposibilidad de que el hijo de Berta Gardés sea Gardel, y que la identificación de ambos personajes se debe a trapacerías posteriores a la muerte del cantor, destinadas a favorecer a terceros con los resultados de una herencia realmente vacante.

A principios del siglo veinte, la familia Baldasarre, familia de buen nombre, poder adquisitivo y prestigio, cuenta a Gardel como parte de su personal. Afirman haberlo contratado como chofer para trasladar a los jóvenes de la familia a sus lugares de estudio. Por aquella época, Gardel se desempeñaba como vendedor de diarios, y es así como aparece en el stud de los Baldasarre, que lo contratan. Si tomamos en cuenta la documentación francesa, alrededor de esa época Gardel tendría alrededor de doce años. Es poco probable que un chico de esa edad fuera admitido para desempeñar el oficio de conductor.

Por su parte, el cantor admite haber sido tramoyista del teatro de la Victoria en el año 1902 en un reportaje publicado por el diario porteño Noticias Gráficas. Lo mismo sostiene Elías Alippi, amigo y compañero de trabajo del cantor desde aquella época. El hecho de que Gardel se haya desempeñado en el ambiente de los teatros de óperas de Buenos Aires, se ve rubricado por varias circunstancias. Se sabe que Gardel era aficionado al canto de ópera, que cantaba romanzas y arias operísticas aún cuando era profesional de otros géneros, y que en dichas sesiones improvisadas solía secundarlo José Razzano, y aún su amigo Eduardo Laurent.

Se sabe también, por vía del testimonio citado de Alippi, que el famoso barítono italiano Titto Rufo lo escuchó cantar y lo elogió por sus dotes vocales, mientras actuaba en el teatro de la Victoria y Gardel pertenecía al personal de la sala. Rufo debutó en dicho teatro el 21 de mayo de  1902, coincidiendo el dato documental con las declaraciones de Gardel del año 1933. ¿Es posible que un niño de 12 años haya sido escuchado por Titta Rufo en los intervalos de las funciones y ensayos de un teatro de ópera? A los doce años, un niño no puede ser tramoyista de un teatro, y mucho menos cantar ópera, debido a que su cuerdas vocales todavía conservan la denominada “voz blanca” o sin vibraciones, similar a la que conservan las mujeres aún en su madurez.

Erasmo Silva Cabrera, periodista uruguayo que suele usar el apodo de “Avlis”, llevó a cabo durante años una minuciosa investigación, recolectando testimonios personales, pues en materia de biografía gardeliana, dada la oscuridad y sospecha de falsedad de muchos documentos, los testigos son de rigor. La conclusión de Silva Cabrera es que Gardel nació en Tacuarembó, el 21 de noviembre de 1881, y que era hijo del coronel Carlos Escayola y de Manuela Bentos De Mora, que no era su esposa, sino una relación ocasional.

No hay ningún tipo de documentación que confirme esta versión, ya que las partidas del Registro Civil de dicha ciudad anteriores a 1885, se encuentran completamente ilegibles. El dato de la fecha de nacimiento de Gardel fue suministrado a Silva Cabrera por Tomasa Leguisamo de Suárez, madre del famoso jockey Ireneo Leguisamo, que lo sabía por confesión del propio cantor. Siguiendo la investigación de Avlis, a los dos años de edad el niño habría sido entregado a Berta Gardes, que en ese entonces trabajaba en Tacuarembó. Con ella se habría trasladado a Montevideo y luego a Buenos Aires. Esta etapa de la vida de Gardel, la que se extiende hasta la formación de su dúo con Razzano, es aún más oscura y misteriosa que su mismo nacimiento, en parte por la variedad de ocupaciones que frecuentaba (el vagabundaje, la buhonería, el delito), y en parte porque la documentación que podría iluminar el panorama ha sido destruida por diversas causas: a veces por rutina burocrática, a veces por mano de algún amigo que quiso contribuir a sostener el misterio con que el cantor rodeó su personalidad durante los años dorados de su carrera.

En cuanto a sus documentos, proliferaron los de distinta nacionalidad, casi todos ellos falsos. Este dato tiene que tomarse en consideración debido a que en esa época no era tan sencillo tener esa clase de identificaciones. Esto demuestra que Gardel tenía conexiones importantes en el ambiente de “izquierda”, y que las usaba para salir ileso de todas formas. En 1912 obtiene una cédula de identidad argentina, pero habitualmente exhibe sus papeles uruguayos. En aquella orilla ha de ser argentino, para evadirse de las penas por no haber cumplido con el servicio militar. En Buenos Aires es uruguayo para evitar problemas, dados sus antecedentes penales. Su vinculación con la mafia de los comités conservadores y con el mundo del hampa ha de probarse por la vía poco creíble de la presunción. En efecto, no se conserva ningún prontuario suyo en oficinas policiales, juzgados o archivos de ningún tipo.

¿Testamento falso?

El testamento de Gardel, publicado tres meses después de su muerte, provocó controversias en el público en general. ¿Por qué únicamente allí habla el cantor de su nacionalidad francesa? En este testamento, Gardel señaló expresamente haber nacido en Toulouse, pero su autenticidad es cuestionada. Lamentablemente, las pericias que hubieran sido pertinentes para que todo el escándalo se solucionara, nunca fueron pedidas. Parece que se tuviera miedo de conocer la verdad. En cambio, se han presentado informes, notas, testimonios, conjeturas y demás. Lo que se debe reconocer es que el testamento fue declarado como “legítimo”, tanto por el Gobierno Uruguayo como por el Argentino. Otra de las discusiones es por qué el testamento es ológrafo y no protocolizado ante escribano. En un testamento ante escribano, Gardel hubiera tenido que presentar un documento uruguayo para afirmar que era francés. Además, este procedimiento es más caro y más inseguro que el ológrafo. Hay quienes sugieren que su albacea, De Fino, tendría que haberle sugerido a Gardel realizar un testamento protocolizado, dado el conocimiento que poseía acerca de trámites legales. De más está decir que si se hubiera hecho ante escribano, los mismos que objetan este testamento, dirían ¿por qué no lo hizo ológrafo? Lo curioso es que lo únicos que certifica la nacionalidad francesa de Gardel son la partida de nacimiento y su testamento, ambos calificados como verdaderos por las autoridades pertinentes. Entonces ¿qué sucede con los documentos? Como ya afirmamos, y por unanimidad de los que están tanto a favor del Gardel uruguayo como del francés, se trataría de falsificaciones. Entonces, siguiendo un razonamiento lógico, ¿las declaraciones del Zorzal no eran verdaderas? ¿por qué razón no quería que su origen fuera conocido? ¿qué es lo que impulsa a una persona a ocultar su pasado?

La controversia de las dos hipótesis

Es admirable el tiempo, el esfuerzo y la dedicación que le han dado los historiadores al tema del nacimiento de Gardel. Todos asumen que tienen la razón y lo demuestran presentando pruebas, documentos, grabaciones, fotos, etcétera. La primera prueba que parecería esclarecer el conflicto es la presentación de la partida de nacimiento de Charles Romuald Gardes, con fecha del 11 de diciembre de 1890 en el hospital San José, hijo de Berthe Gardes y de padre desconocido. Según la original, el día correcto del nacimiento del niño es el 10, y no el 11 de diciembre. Recién la copia certificada, obtenida mucho tiempo después debido a la polémica, especifica que la fecha de nacimiento de Gardel fue el 11 de diciembre de 1890. Entonces, en base a esto, si Gardel afirmaba ser francés ¿cómo es posible que se equivocara en el día? Porque esa es, prácticamente, la única fecha que no tiene objeción por los peritos (excepto la teoría de Avlis que dice que Gardel nació el 21 de noviembre de 1881). La segunda, es el registro de que el pequeño Charles llegó a Buenos Aires en un buque español llamado “Don Pedro”, procedente de Burdeos, en compañía de Berthe Gardés, el 9 de marzo de 1893, para irse a Montevideo algún tiempo después. Esto es irrefutable, la documentación existe, pero... ¿Es este el mismo niño a quien luego conocimos como Carlos Gardel? Ya hemos mencionado que, en cuanto a su edad escolar, existen registros de dos colegios distintos: el aristocrático en el que estudiaba Charles Gardes, y el estatal al que asistía Carlos Gardés. ¿Existían dos niños de nombre casi idéntico? Es probable, hay cientos de personas con el mismo nombre, pero ¿qué posibilidades hay de que tengan la misma madre? Los que mantienen la creencia del Gardel uruguayo, afirman que en realidad Charles Gardes falleció siendo un infante y Carlos Gardel ocupó su lugar. Para refutar esto, solo es necesario revisar los expedientes de las defunciones producidas en Uruguay a fines del siglo XIX. ¿El resultado? No existe ningún documento que avale esta afirmación; todo lo contrario, ya que asistió al colegio. Otra nota destacable, y desconcertante, es la que el cantor dio al periodista Manuel Sofovich en Niza en el año 1933. En esa nota, Gardel le dijo que era su cumpleaños número 49, es decir que, según esta versión, el Zorzal habría nacido en 1884. Esto también lo avalan sus amigos íntimos, que fueron quienes asistieron a la celebración, ¿por qué iba Gardel a mentirles a sus amigos? En fin, el misterio sigue en pie, dejemos a criterio de los lectores el origen del cantor. Nosotros, después de haber leído, escuchado e investigado sobre este tema, solo podemos decir con certeza que nunca nos pondremos de acuerdo en lo que al origen de Gardel se refiere, y que este tema plantea más interrogantes que respuestas.

Cinthia Espinosa
cinthia@elportaldeltango.com 

 
 

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